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Al hilo de…

diciembre 8, 2020

Al hilo de…

No se trata de poner sordina a nadie, cada cual puede denunciar, alto y claro, lo que considere un atropello y expresar sus ideas según sus convicciones sociales, políticas o religiosas.

Lo que no se entiende muy bien es que al hacerlo se tenga como núcleo argumental la necesidad de acordarse, de mala manera, de la madre de la persona o colectivo con el que se discrepa, como tampoco es de recibo lo que se dice en el chat de un grupo del que omito su nombre y del que los medios nos tienen suficientemente informados, que además de aquello quieren acabar con veintiséis millones de españoles con los que disienten.

Es sorprendente que entrado el siglo XXI exista alguien que no se haya enterado de la inutilidad de tan diabólica propuesta, que tras la experiencia de siglos no sepa que los fusiles acaban con la vida de las personas, pero no con las ideas.

Al hilo de estas reflexiones me viene a la memoria la  estrofa final del soneto “Poema de guerra para pedir la paz” que debemos al poeta extremeño José Iglesia que el pasado mes de  octubre nos lo arrebató la pandemia.

“NADA IMPORTA  QUE LADREN SUS LEONES.

SI SE CALLA MI VOZ, QUEDA MI VERSO.

 UN VERSO SUENA MÁS QUE MIL CAÑONES.”[i]


[i] De su libro “En esta Soledad del día” Poema dedicado a Miguel Hernández

De los “alarifes” y otras palabras…

diciembre 2, 2020

Las obras de restauración de la fachada occidental de la Parroquia de Ntra Sra de la Asunción ya están en marcha. No es el momento de opinar de resultados, estos se verán cuando se den por terminadas, lo que no quita que muchos villanovenses nos acerquemos cada mañana a ver su estado y observar “cómo va la obra.” Es  un trabajo que se ejecuta bajo la dirección de un joven arquitecto de la ciudad y se lleva a cabo por una empresa joven, también de la ciudad. Como ahora hay poco que adelantar, me ha llamado la atención, entre los múltiples anuncios   de las diversa empresas que inciden en ella: fontanería, electricidad, suministros…uno que parece haber sido sacado del cofre de las cosas valiosas.  Es el nombre referido a la empresa adjudicataria, “Alarife”. La palabra “Alarife,” es un término incorporado al castellano  que se enriquece desde el  árabe, un vestigio oral de su paso por la península, y que aunque el término haya perdido cotidianidad, está vigente y el diccionario de la lengua nos dice de él que sirve para denominar al maestro de obras.

 

  El idioma, en su evolución normal, como algo vivo se modifica y cambia, incorpora nuevos vocablos y se empapa de otras culturas que con el tiempo las hace propias. Muchos son los términos que el mundo árabe nos legó aumentando el acervo lingüístico hispano, muchos vocablos se mantienen,  los más corren peor suerte y se arrinconan y sin perder su vigencia, se sustituyen generalmente por  “modismos extranjerizantes”. Otros quedan en desuso, envejecen, se aparcan en el desván de la memoria y desaparecen del vocabulario callejero porque el objeto que sustantivaban ha desaparecido. Así ocurre con la palabra “albañal,” de uso no tan lejano, cuando las aguas pluviales pasaban, por el corral, de una casa a otra hasta encontrar el arroyo;  o con “alacena” o “alhacena,” con escaso o nulo vestigio en las casas modernas, y de la que María Moliner nos dice “que es un pequeño armario empotrado en la pared donde generalmente se guardan cosas de comer.” Otras las olvidamos,  nos suenan mal o son “arcaicas”. Hoy nadie va al “alfayate” a que le haga un traje o al “albéitar” a que cuide de la salud de su  perro, a no ser que sea como estos jóvenes alarifes.

 

Estupor

abril 15, 2015

En fechas recientes se ha comparado a un partido político -PP- con Cáritas para justificar las donaciones al mismo procedentes de no se sabe dónde. Más tarde, un alto cargo nos consuela diciendo que el austericídio al que está sometido el españolito medio es «patriotismo». No salgo de mi asombro. Yo creía que patriotismo es ayudar a los más débiles para hacer una España más fuerte.. Patriotismo es cotizar en el País, no evadir capitales o impuestos, renunciar, por parte de nuestros representantes, (todos) a sus privilegios, como el viajar a cualquier parte de España por placer, a costa de los presupuestos del Estado, no cerrar escuelas, ni ambulatorios o repatriar a nuestros jóvenes universitarios que están dejando sus plusvalías en el extranjero…

D. Miguel de Unamuno

julio 16, 2012

D. Miguel  de Unamuno es un hombre sabio y como tal se le considera aunque no por ello deje de tener detractores, hay se sabe: si la tiña se contagiara…

Pues bien, D. Miguel de Unamuno que tanto sabía, no por ello dejó de tener dudas, quizá por ello, ya nos legó una de sus afamadas sentencias: “se es débil porque no se ha dudado bastante y se ha querido llegar a conclusiones…” y él que tanto sabía, cuanto más sabía más dudaba, dudaba de todo y por esa duda existencial entregó su vida y nos entregó el legado que hoy disfrutamos.

En uno de sus libros de viaje por las tierras  del norte de Cáceres, por esa Extremadura que a él tanto impresionaba, leí, hace ya algún tiempo, que después de recorrer durante varias jornadas los caseríos hurdanos, en el remanso de las aguas claras de una de las tantas gargantas que generosamente fluyen por esas tierras, sumergido a modo de ungüento contra el calor estival, reflexionaba sobre el cretinismo que por aquel entonces hacía estragos entre los hombres de aquellas tierras y que se achaca a sus aguas, no porque ellas estuvieran contaminadas no, todo lo contrario, por su pureza y él que todo lo extrapola decía que esto mismo le ocurre  a todos aquellos sabios que creen tener la certeza completa, la verdad única e irreversible. Con maestría de sabio nos dejó una buena definición del cretino intelectual. Hoy, afortunadamente, el mal hurdano ha desaparecido, pero el otro cretinismo…

Viene al caso todo esto y se hace aplicable a todos aquellos que consideran y llevan a la practica aquello “que hay que hacer lo que hay que hacer”, haciendo coincidir “lo que hay que hacer” con lo que están haciendo, cerrando todo el muestrario de otras posibilidades. No creo que instalarse en cualquier determinismo sea el mejor consejo para resolver los problemas.

Lo estamos viendo cada día en el amplio recetario unidireccional anticrisis.

El político no debe enquistarse en el cerrajón de que las cosas son como son negando toda posibilidad a cambiarlas.

Tiene que haber otros caminos, el político está para buscar soluciones, no para aplicar recetas, que por cierto poco o escaso resultado han dado allí donde se han aplicado. Buscar vías que no sean lesivas a aquellos derechos sociales que nos han  costado más de un siglo en cimentar. Esa debe ser la polar. Para decir que se hace esto o aquello porque es lo que me mandan hacer, mejor quedarse en casa.

Porque nos repiten hasta la saciedad que todo es de sentido común y razonable.., me viene a la memoria otra cita de D. Miguel de Unamuno:

“ Hay gente que está tan llena de sentido común, que no le queda el más pequeño rincón para el sentido propio” ¿Le pasa a Ud. Sr. Rajoy.?