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De la iconografía de Santiago y el porqué de «Santiaguito»

julio 23, 2022

De la iconografía de Santiago y el porqué de “Santiaguito

Antonio Barrantes Lozano

Sabemos que los doce elegidos por Jesús, después de Pentecostés llevaron la doctrina  del Maestro  a los rincones más recónditos del mundo entonces conocido. Nos cuenta la tradición y nos contaron a nosotros cuando nos iniciaron en los principios del cristianismo, que a Hispania llegó Santiago el Mayor o el Viejo, para distinguirlo de otro  apóstol con el mismo nombre.

Era Santiago el Mayor hermano del también discípulo de Jesús, Juan, el discípulo amado, al que debemos uno de los cuatro evangelios aceptados por la Iglesia.

Se dice que Santiago partió, para llevar a cabo su cometido, de su Judea natal atravesando los mares, se entiende que sería el Mediterráneo, y que llegó a tierras hispanas y que su empeño evangelizador obtuvo sus frutos no sin las dificultades propias en una tierra hostil a toda novedad que bastante tenía con las nuevas traídas por los generales romanos. Fueron tantas los aprietos que se encontró que, como nos dice la tradición, hubiera abandonado si no fuera por los ánimos que le insufló la misma Virgen María que se le apareció sobre un pilar próximo a Caesaraugusta, ciudad que hoy conocemos como Zaragoza.

Y bien que lo celebran los maños que para subrayar tan feliz acontecimiento, levantaron una  hermosa basílica en su memoria.
Como el apóstol viajero llegó por los mares se le  reconoce con una concha porque es costumbre cristiana identificar a evangelistas y apóstoles con animales u objetos. 

Por tradición o no, la verdad es que la devoción al Apóstol Santiago  está muy extendida por España. Su veneración está generaliza y sus  imágenes, santuarios o iglesias es fácil encontrarlas en cualquier lugar del suelo patrio.

Sabemos y así lo recogen los Hechos de los Apóstoles, que Santiago el Mayor murió decapitado por orden del Rey de Judea, Herodes Agripa, y según una tradición medieval su cuerpo fue  traído por sus discípulos a tierras gallegas, Campus Stellae.

 Durante el siglo IX de  nuestra era mandaban en la mayor parte de Hispania los musulmanes, quedando los cristianos reducidos a la franja noroeste de la península en el denominado reino de Asturias. Fue durante el reinado de uno de sus reyes, Alfonso II, cuando un ermitaño vio luces extrañas  sobre unos restos arqueológicos, el hallazgo lo comunicó al obispo  Teodomiro de Iria  Flavia y  determinaron que aquellas luces, que surgían de un enterramiento correspondían  a los restos del Apóstol Santiago. Descubierta su tumba, la noticia, por extraordinaria, corrió por todos los círculos cristianos y enterado el Rey de tan importante hallazgo   fue  a comprobarlo personalmente,  considerándose desde entonces a Alfonso II como primer peregrino, estableciéndose así, de Oviedo a Compostela, el “Camino Primitivo”.

El culto al apóstol se extendió rápidamente entre los cristianos y fue el propio rey asturiano quién lo proclamó patrón del reino de Asturias. Auspiciado por las disposiciones reales, la visita a Compostela se prodigó desde todos los territorios cristianos tanto hispanos como europeos, estableciéndose así las rutas jacobeas que aportaron un intercambio social y cultural sin precedentes durante todo el Medioevo y que ha llegado hasta nuestros días.

Esta tradición es la que hace que a su iconografía se le añadiese  a la concha, el cayado o bordón y la calabaza que es una forma de representar al Santiago peregrino.

Pero no es esta su imagen más extendida, de santo pacífico y predicador por los caminos de España. También es recordado porque, reinando Ramiro II que sucedió en el trono a su tío Alfonso II, los musulmanes no dejaban de instigar las huestes cristianas a las que exigían los tributos de las cien doncellas. El buen rey D. Ramiro se opuso a tal exigencia y el armisticio quedaba declarado en Clavijo. Y aunque las fuerzas musulmanas eran superiores en hombres y armas,  en vísperas de la batalla se le aparece en sueños al monarca el Apóstol que le comunica que ha sido designado por Dios como patrón  de España. Cuenta la tradición que un joven jinete sobre corcel blanco se puso al frente de las huestes y como no podía ser de otro modo la victoria de los cristianos fue aplastante. Y es desde entonces, corría el año 844 del calendario cristiano, que tan magnánimo apoyo a nuestros ejércitos del apóstol en Clavijo sea recordado como soldado valiente y  que nuestros ejércitos, durante la Reconquista, entrasen en batalla al grito de: ¡¡Por Santiago!!

Con esta contrapuesta iconografía el culto al santo ha llegado a nuestros días y es fácil ver por todo el territorio español  a Santiago representado  como humilde caminante  con concha y calabaza o como caballero medieval espada en ristre sobre cabalgadura blanca.

Sabemos, porque así las crónicas nos lo dicen, que por aquí pronto se le tuvo en consideración y para su honra se levantó una ermita en Villanueva,  en la parte norte a extramuros de la ciudad. Se atribuye la noble iniciativa al hijosdalgo villanovense D. Gonzalo Vázquez de Écija en el año de 1552, como así consta en los “autos de la santa visita que hizo en e año de 1633 el prior Frey don Diego de Sandoval Pacheco, visitador general de la Orden de Alcántara” autos que están recogidos en los Apuntes de D. J. A.  Muñoz Gallardo.

Noticias más recientes tenemos de ella en el Interrogatorio de la Real Audiencia de Cáceres de 1791, en el que se informa de las dos misas cantadas anuales a celebrar, una en la festividad de Santiago y otra en la de  S. Ildefonso, con el que compartía capilla. Pronto la ermita quedó integrada en la ciudad, en la calle que da nombre y de la primitiva poco queda; fue enteramente remodelada a raíz del proyecto de urbanización de toda la zona en los años sesenta del pasado siglo. Se hizo desaparecer una vivienda que tenía adosada al oeste y la hermandad solicitó su ampliación y reconstrucción, con el resultado conocido.

La imagen que preside es la del caballero sobre caballo blanco y espada en ristre, con armadura y casco guerrero y nos recuerda al caballero de Clavijo. Vino a sustituir a la imagen que todavía algunos vieron o han oído de ella y que desapareció después de la barbarie iconoclasta que asoló la imaginería local en agosto de 1936.  Muñoz Gallardo nos dice  que   “De la escultura del “Santiaguito” nada he podido encontrar; yo creo que debió ser hecha por algún carpintero devoto del santo apóstol; no tiene más que mucha devoción sin ningún mérito artístico”. D. Jesús García Trujillo, que me precedió en estas tareas, nos dejó una deliciosa crónica al respecto, que no me resisto a reproducir: “Su imagen era una de las más queridas de los villanovense que, por su reducido tamaño, siempre se referían a ella con la familiar denominación de “Santiaguito”, sobre el que existió un interrogante: ¿por qué llevaba chistera? Nos aventura D. Jesús que el sombrero era signo de distinción y sólo a los grandes de España se  les permitía presentarse cubiertos ante el Rey. Así, tocándolo con el sombrero alto de ala reducida a la moda  entre los caballeros de alto rango, se pretendía dignificar al Apóstol”.

Oda al Pan

marzo 29, 2022

A la memoria de Almudena Grandes

Antonio Barrantes Lozano

Pan…eres / acción de hombre

milagro repetido / voluntad de la vida

(P. Neruda)

Cuando chiquillo una de grandes tareas que teníamos era tirar piedras a la Laguna, de todos los que un día vimos  La Laguna con agua, ese es nuestro recuerdo. Acudían patos para aprovechar su estanqueidad  y nosotros dale que te dale para verlos correr, otras veces probábamos puntería con la lancha como diana que sobresalía en medio del lago; años después la vimos desaparecer y de aquello sólo nos queda el recuerdo, como recuerdo es, cuando la infancia se iba diluyendo para  adentrase en esa edad indefinida preámbulo de la adolescencia,  que lo que más nos gustaba era jugar al fútbol, a la pelota como decíamos. Jugar a la pelota es un escalón inferior que jugar al fútbol, al fútbol jugaban los que jugaban con balones de badana, simulacro de cuero, que se deterioraban en los primeros envites, pero daban el pego; los de cuero, los de “reglamento” eran palabras mayores, y tuvieron que pasar años para patear  alguno; a la pelota jugábamos  porque era una esfera de goma la que sufría la rabia de tanto futbolista en ciernes. A su propietario  se le agasajaba con consideraciones para que dejara jugar a los demás ya que él, como dueño, actuaba con mando en plaza. A veces,  pocas, alguien llevaba una conocida como “Gorila”, no más grande que la  que hoy es la  de tenis. Tenía prestigio el que la poseía, pues partía con el aditivo de unas estupendas  y envidiadas botas; la pelotita “Gorila”  venía como añadida a  tan prestigiosa compra, un signo de distinción, de diferencia y no exenta de encender envidia.

Se organizaban partidos interminables, los capitanes, los más avezados,   echaban a suerte la elección de sus jugadores con un peculiar sistema. A una distancia de varios metros cada uno avanzaba  un pie tras otro en línea recta, obteniendo el premio de la primera elección el que al final montaba el pié sobre el del contrario. Aunque el método era sencillo, no estaba exento de triquiñuelas. Los que en envites anteriores habían adquirido cierto prestigio eran los primeros elegidos, aunque siempre jugábamos todos.

A veces, al ejido de las eras llegaban muchachos de barrios limítrofes, y el partido perdía toda trascendencia amistosa y se transformaba en un  “desafío” donde se discernía algo más que un resultado. Era la hora de los mejores, cosa difícil de determinar y siempre  quedaban descontentos mirando.

La distribución de jugadores en el campo era muy aleatoria y todos corríamos de aquí para allá, sin mucho orden o táctica preconcebida; el único puesto fijo era el de portero, al que se le condenaba a mostrar sus habilidades, reflejo y valentía, entre dos piedras que hacían de portería, cuyas dimensiones estaban sujetas a alguna que otra pillería.

Al ser   un puesto muy  definido pocos  querían serlo, salvo que a alguno le gustara por vacación y demostrados dotes, lo general era que la responsabilidad recayera en los menos avezados o timoratos, que cuando venían mal dadas, su  actuación se le afeaba con aversión  crítica   por las propios compañeros, descalificando sus torpes aptitudes con el peyorativo: “tú quítate, que no paras un pan roando.”

Tardé mucho en entender la jerga y  saber de su origen. La  sociedad del momento era poco comunicativa y muy reservada, la de una España gris llena de mujeres de negro. Aunque ya no era preciso, en los aparadores de muchas de las casas aún se conservaba la cartilla de racionamiento que sirvió de salvoconducto para la supervivencia y gatera de la especulación. 

En la tahona se quemaba la jara que impregnaba las mañanas de pan nuevo, de ruidos de herraduras en el empedrado y susurros de vecindario. El pueblo se despertaba, con el dolor de la pesadilla pasada, aún muy presente. Las heridas tardan y tardarían mucho tiempo en cerrarse.

No sé cómo  calificar los estratos sociales del momento, no sería ecuánime en diferenciarlos entre vencedores y vencidos, el concepto quedaba fuera del alcance de los niños, de lo que  sí seríamos conscientes más tarde, a la vez que madurábamos.

 La pobreza no era motivo para avergonzarse. Todos éramos pobres, pero con jerarquía porque había menos pobres, pobres y pobres de solemnidad. El “Perdone usted por Dios”, era la cantinela que oímos los que jugábamos en la calle.  Cantinela repetida una y otra vez en la sucesión de personas que perseguían un mendrugo para llevarse a la boca. No eran  dos ni tres los que golpeaban la puerta; los pobres de solemnidad, eran cientos, cientos los desahuciados de la fortuna, los empujados por la guerra, los perdedores. De solemnidad; la solemnidad,  palabra contradictoria, grandiosa en lo sagrado y en lo público, definitoria de la pobreza absoluta, del que no tiene nada, como si la pobreza en sí  considerara  todos los respetos.  En la perspectiva que da el tiempo uno fue entendiendo muchas cosas. Y así aprendí a saber el significado de aquel dicho malintencionado  dirigido al  portero permisivo.

Me ha permitido rebobinar estos recuerdos una de mis  últimas lecturas. Es un libro que yo encuadraría dentro  de la literatura social y realista actual, escrito por  la pluma femenina más brillante y comprometida del arco literario español. Almudena Grandes. “Besos en el pan.” A todos nos enseñaron a besar el pan. El Pan concreto, y genérico de todo lo que consideramos necesario. El Pan nuestro de cada día… principio de nuestros principios.

Besa el pan, que es pan de Dios, nos decían nuestros mayores,  porque ellos carecieron en algún momento de él, porque quizá tuvieron que correr tras un mendrugo cuando los aviones del enemigo los lanzaba desde el cielo para mermar la capacidad de resistencia de los sitiados, sí, puede ser que alguno rodara,   muchos se lanzarían a por él, dejando en ello vida o dignidad. Ahora comprendo el significado. Es por lo que a nuestro portero lo descalificábamos, con crueldad, como el más inútil de los inútiles. Sería por eso por lo que nuestros padres nos  enseñaron a besar el pan.

Hoy las tahonas no alimentan el horno con jara, ni repiquetean las herraduras en el empedrado, ya casi ni se barre la puerta, aquello quedó atrás, temo que ni siquiera amasen la harina, que se limiten a hornearla pre cocida,  un signo claro de una nueva   decadencia, lenta y progresiva, silenciosa. Los niños ya no besan el pan, ni nacen con un pan bajo el brazo, lo santificado se ha ido desplazando y ahora no radica en el pan. Una lástima. Leí hace poco, una cita de la que no recuerdo a su autor, que decía: …que cuando se desvanece toda noción de lo sagrado es imposible para el hombre establecer una verdadera jerarquía de valores”. Algo tiene de razón, como  tiene razón  Almudena Grandes. Hemos perdido el respeto al pan, nuestro pan de cada día no es lo que era, lo hemos desplazado, sustituido por otras prioridades que suplen otras necesidades a veces creadas o ficticias; la vida, aunque placentera en apariencia, nos lo está quitando y  se vuelve cruel y torticera orientándonos a mucho de  lo que ahora consideramos  principios inamovibles e imprescindibles de nuestra existencia. Y cuando nos falten, que pueden faltar,  quizá nuestros hijos aprendan porqué sus abuelos nos enseñaron, cuando éramos niños, a besar el pan. Esperemos.

abarrantes01.wordpress.com

UN SUGESTIVO PROYECTO DE FUTURO

febrero 1, 2022

Antonio Barrantes Lozano

Dentro de la atmósfera de disgregación que viene sufriendo la sociedad española, que se hable de la fusión de dos entidades locales de cierto peso demográfico, social y económico, viene a ser como una bocanada de aire fresco en del ambiente enrarecido de nuestra realidad por tantos  “ismos” al uso.

Por  ello no nos extraña el  interés despertado por la prensa nacional en todos sus ámbitos: TV, Prensa y Radio. ¿Por qué, si el proceso ni es original ni es nuevo? Quizá por ambas cosas: en España es original porque nunca se ha dado entre dos entidades de cierto rango demográfico, sólo un caso en Galicia, entre dos poblaciones que no llegan a 5.000 habitantes, pero no es original porque este proceso en el que estamos inmersos, es viejo en Europa. El Catedrático de Derecho Constitucional, D. David Ortega, en el artículo publicado en el Diario El Mundo el 29 de octubre de 2021 nos dice: Este país nuestro es un poco raro, pues lo que es excepcional en España, la fusión de municipios, es lo normal o, mejor dicho, muy mayoritario en Europa… La reducción municipal europea ha sido drástica. Suecia desde 1952 pasó de 2.498 municipios  a tan solo 278 en 1974; Alemania entre 1965 y 1978 pasó de 24.371 a 8.514. Reino Unido entre 1974/75 bajó de 1.844 a 434. Dinamarca en 1970 redujo su número de 1.300 a 275. Bélgica en 1971 hizo lo propio, pasando de 2.359 a 589 municipios. En fin, Austria, Noruega, Países Bajos, Grecia, Italia, Portugal, han seguido una línea similar”.

 Y ni es nuevo, en el tiempo se han sucedido múltiples intentos; ni parte de la nada, tiene su base jurídica en la “Ley de racionalización y sostenibilidad” de 27 de diciembre de 2013, en la que: “que por primera vez se introducen medidas concretas para fomentar la fusión voluntaria de municipios de forma que se potencie a los municipios que se fusionan ya que contribuyen a racionalizar sus estructuras y superar la atomización del mapa municipal”… “Entre estas medidas de incentivo se encuentran el incremento de su financiación, la preferencia en la asignación de planes de cooperación local o de subvenciones, o la dispensa en la prestación de nuevos servicios obligatorios como consecuencia del aumento poblacional…  …estas medidas de fusiones municipales incentivadas, que encuentran respaldo en la más reciente jurisprudencia constitucional, STC 103/2013, de 25 de abril, supondrán, en definitiva, que los municipios fusionados percibirán un aumento de la financiación en la medida en que los municipios de menor población recibirán menos financiación”.

 Otra cosa es que en nuestro País se haya sido reacio a ello.

El deseo de unión Villanueva-D. Benito, es una aspiración latente desde mediados del siglo XX; todos los Ayuntamientos que en uno y  otro municipio han sido, han intentado siempre gestos de aproximación que, por razones que se nos escapan, nunca pasaron de meros propósitos.

 Ahora parece ser que sí. Comenzar el procedimiento ha sido un acto de voluntad de los Ayuntamientos actuales  fundamentado en los exhaustivos estudios de los profesores de la UEX del Departamento de Ciencias Económicas y Empresariales,  D. Julián Ramallo Hernández, D. Pedro Rivero Nieto y D. Francisco Javier Miranda González, que concluyen en los documentos “Análisis de competitividad de ciudades y polos de desarrollo en la Provincia de Badajoz” que viene  a ser como la guía de autoridad donde se fundamentan las razones económicas que alumbran el “Proyecto de Fusión de ambas localidades” donde se pormenorizan los procedimientos y tiempos a seguir.

Esta  iniciativa de fusión fundamentada,  ha sido avalada por las autoridades políticas de la región representadas en la Asamblea Autonómica, los ex Presidentes Autonómicos,   la Diputación Provincial, el Gobierno Central y,  por unanimidad, por los distintos plenos de ambas localidades. El objetivo, al que legalmente podría darse término por mayoría de las Corporaciones municipales,  se le quiere dotar de respaldo social por lo que se ha propuesto una consulta popular. Al quedar esto fuera de las prerrogativas municipales, tiene que ser el  Gobierno quien lo autorice. Venia que concede el Consejo de Ministros del 8 de noviembre.

 Para la consulta en la que dombenitenses y villanovenses expresarán su opinión sobre la fusión de los dos municipios para crear la tercera ciudad más poblada de Extremadura, se ha fijado  la fecha del 20 de febrero de 2022.

Ahora el tiempo es nuestro, es tiempo de olvidar caprichos, vilezas y prejuicios tribales carentes de argumentos.

El procedimiento ha sido impecable. La unidad política, tan poco habitual en nuestra historia democrática, representa el mejor aval en la credibilidad del proceso. Opiniones de rango y el rigor científico de  los especialistas de la UEX nos asegura un camino cualitativo y nos cuantifica la bondad del proceso con datos económicos más que deseables y el soporte jurídico que nos da la referida ley de Sostenibilidad y  Racionalidad municipal nos da seguridad y fija los criterios de convergencia  pormenorizados  en el  “Proyecto de Fusión de los municipios de D. Benito y Villanueva de la Serena”. que dejan el camino expedito a las tantas veces intentados procesos de fusión.

Nos toca a nosotros tomar la palabra. No olvidemos que Ortega y Gasett nos decía que los particularismos son el principal problema de la vertebración de las naciones. Con actitudes egocéntricas se achican los horizontes. Olvidemos nuestras particularidades. Con la fusión no se trata de anular los caracteres vitales propios, sino buscar la articulación de dos colectividades distintas en una unidad superior en la que ganaremos todos.

A partir de la fecha referida del 20 de febrero, si los ciudadanos damos nuestro consentimiento, se dará paso al proceso transitorio con las actuaciones previstas en el artículo 13 de la Ley de 2013, y temporizado en el ya referido  Proyecto, a fin de hacer converger y homogeneizar aspectos como; territorio, fiscalidad, presupuesto, ordenación urbana, personal, capital mobiliario…

Este  periodo transitorio estaba previsto para el primer trimestre de 2031, pero que debido a la similitud fiscal, administrativa y escaso o nulo endeudamiento de ambos Ayuntamientos, se prevé adelantar y que el presupuesto del nuevo municipio nacido de la fusión para 2028, se haga por la primera corporación salida de las urnas en las elecciones de 2027.

No podemos dejar de pasar la oportunidad de ser la tercera ciudad extremeña, con más de 63.000 habitantes, con un  término municipal de más de 700 km2, pasar a ser el primer polo económico a nivel agrícola-ganadero, el primer polo económico regional a nivel industrial[i], incrementando para la zona su capacidad reivindicativa industrial, social, cultural y universitaria, lo que ayuda a fijar población y da oportunidades a nuestros jóvenes, al pasar a ser segunda potencia económica de nuestra comunidad y foco de atracción para inversiones estatales y particulares.

Somos nosotros, los que nos iremos siendo serones y calabazones, los que tenemos la palabra el próximo 20 de febrero, pero serán nuestros hijos, nuestros nietos, quienes vivan una nueva realidad; se nos pide amplitud de miras, seamos valientes y generosos, que  nuestra cicatería y fobia no  oculten el nuevo horizonte, ni castren este sugestivo proyecto de futuro. Así lo pienso.


[i] Análisis de competitividad de las ciudades… UEX

Porque semos asina, semos pardos…

diciembre 9, 2021

Por que “semos asina, semos pardos…”

Antonio Barrantes Lozano

No podemos dejar pasar desapercibido el centenario del “El miajón de los Castúos” por lo que representó en su momento y por la aportación continua que hace a nuestro sentir extremeño.

No puedo dejarme arrastrar con opiniones propias por que  la admiración que profeso a la obra no me dejará equilibrar mi subjetividad.

Por ello, para poner distancia a la  tentación, he buscado opiniones más ecuánimes y de más autoridad, y  cual mejor que la de  sus primeros lectores: D. José Ortega Munilla, periodista, escritor, diputado en Cortes, Académico de número de  la RAE, redactor y director del Imparcial. D. José tuvo a bien prologar la primera edición del “El miajón de los Castúos”. Y lo mejor es dejarse llevar por su lectura:

 “Este poeta ha tenido un acierto singularísimo: el de hallar en el lenguaje de los extremeños de la provincia de Badajoz palabras, giros, temas de energía y de originalidad asombrosos…el novel ingenio posee dos cualidades  eminentes y dominadoras: la originalidad y la vehemencia expresiva, y aumenta el interés de estas composiciones el estar escritas en el decir, un tanto bárbaro y fiero, de la gente de Extremadura, el haberse adueñado el compositor del estilo arrogante y bravo de sus pasiones, el haber inventado, en fin, un nuevo modo de belleza en las letras… cuando los bien entendidos otorguen a Chamizo su aplauso, como yo se lo otorgo, deberán sentirse alegres y contentos los hombres de la montanera,  los labriegos de la Extremadura, los que el poeta ha sacado a la luz del aplauso en sus pasiones y en sus quereres, recios como la encina, luchadores como los que crearon su antiguo linaje…”[1]

El político más insigne de la época, D. Antonio Maura, el 13 de Febrero de 1921, agradecido, escribía al poeta: “Muy Sr. mío: Llegó a mis manos, hará luego veinticuatro horas, el tomo que usted tuvo la bondad de regalarme titulado “El Miajón de los castúos”… con toda la verdad le digo que no recuerdo en muchos años lectura que haya agradado más… le agradezco por tanto, no sólo la finura del obsequio, sino el grandísimo deleite espiritual de una poesía tan caudalosa, tan ingenua, tan delicadamente sentida…tan limpia de los rancios afeite.

Nuestro autor, Luis Florencio Chamizo Trigueros, nació en Guareña el 7 de Noviembre de 1894. Sus ascendientes son todos extremeños, su padre, D. Joaquín de Castuera; su madre, Dña. Asunción, de Guareña; sus abuelos paternos: D. Miguel de Calamonte y Dña Petra Guerrero Rojas de Villanueva de la Serena, sus abuelos maternos: D. Juan de Guareña y Dña. Luisa de Valverde de Leganés. Desciende  por tanto y lo digo como de anécdota, de Villanueva por línea paterna. Se bautizó a los pocos días, como era costumbre,  en la Iglesia Parroquial de Ntra Sra. de la Asunción de Guareña. Su infancia trascurrió entre los hornos de alfarería de su padre, un hombre que siempre procuró que su hijo se cultivara. Después de los estudios primarios cursados en Guareña, el joven Luis marcha a Madrid y luego a Sevilla para terminar los secundarios  y es en Sevilla donde consigue el título de Perito Mercantil. Vuelve a Madrid y se licencia en Derecho. A la muerte de su padre es requerido por el negocio familiar y regresa a Guareña poniéndose al frente de la venta de los conos.  Cuando pudo se colocó de pasante en la notaría de D. Victoriano Rosado Munilla en D. Benito.

Sus primeros balbuceos literarios se remontan a 1913 cuando publica su poesía “En el remanso”. Sus primeros poemas  aparecieron publicados en la revista  “La Semana”, de Don Benito; de lo celebrado que fueron tenemos referencia por su paisano el profesor Eugenio Frutos.

 “El Miajón de los Castúos” es su obra más lograda. Vió la juz a principios de 1921.  “Miajón” es la esencia, “el alma”, la miga y lo “castúo” es paisaje, carácter, cultura, donde el primero, el medio geográfico, funciona como factor determinante de los otros dos, nos recuerda Ramiro de Maeztu. Hábilmente Chamizo todo lo envuelve y lo presenta como un todo.

D. José Ortega y Munilla, , aplica  el término castúo a “los que constituyen la entraña de un pueblo, los guardadores de lo castizo, que conservan y defienden la majestad intangible de una estirpe. Y acreditan el valor de ésta en las palabras y en los usos y en los trajes”.

Tuvo un éxito rotundo y su poesía se extendió rápidamente por América, donde se llevaron a contabilizar algunas ediciones clandestinas.

Para entender a un autor hay que situarle en su tiempo y Chamizo es un producto de su tiempo. Chamizo no era ajeno a los problemas de finales del siglo XIX y principios del XX:

El profesor Viuda Camarasa nos dice que las claves ideológicas de la poesía de Chamizo están encerradas en el concepto unamuniano de intrahistoria. Esto es, en las vidas e idiosincrasia de las gentes humildes, anónimas e inmutables…

 Nos dice Unamuno  que “La intrahistoria equivale a la vida silenciosa de los millones de hombres sin historia que a todas horas del día y en todos los países del globo se levantan a una orden del sol y van a sus campos a proseguir la oscura y silenciosa labor cotidiana y eterna”.

Chamizo en este libro logra narrar la vida de esos hombres sin historia, su latir vital, su quehacer diario; las pequeñas cosas, la vida humilde y sencilla, la que construye el futuro…; del libro dimana un sentimiento muy profundo de lo extremeño. Toda su poesía es vida, sencillez, austeridad y drama. Un canto al pueblo humilde y sabio.

Corto nos quedaríamos si al hablar de Luis Chamizo nos quedáramos con sólo el ropaje. La poesía chamiciana viaja compulsiva por el amor, la amistad y la honradez que no dejan un solo momento ser objeto de llamada al lector. Los valores trascienden a una rápida lectura, el autor recoge del habla popular no sólo su léxico, también su sentir “sus quereles y sus creencias” y todo lo devuelve con ritmo sonoro.

 En Chamizo todo es natural y primigenio; pero desde lo primario y genuino se alza la voz del poeta hacia lo más trascendente  de la vida, del amor y de la muerte, que  son las constantes de la poesía inmortal en busca de los últimos misterio del hombre.

Un reconocido poeta extremeño, al que tuve el gusto de conocer, existencialista y comprometido con su tiempo, Manuel Pacheco, le dedicó estos versos, él recordando el centenario del poeta, nosotros los traemos por el centenario de su libro:

“Luis Chamizo golpeó / la encina de la palabra

/y en el idioma que labra /el sonido se encendió.

Toda la luz se le abrió/ en la llama de ese sueño

y el hablar de lo extremeño/ en lo castúo encontró.(M. Pacheco)[2]


[1] J. Ortega Munilla. Prólogo a “El Miajón de los Castúos

[2] Poema para nombrar a Chamizo. M. Pacheco

Publicado en Diario Hoy. Hiperlocal el 5 de diciembre 2021

Al hilo de…

diciembre 8, 2020

Al hilo de…

No se trata de poner sordina a nadie, cada cual puede denunciar, alto y claro, lo que considere un atropello y expresar sus ideas según sus convicciones sociales, políticas o religiosas.

Lo que no se entiende muy bien es que al hacerlo se tenga como núcleo argumental la necesidad de acordarse, de mala manera, de la madre de la persona o colectivo con el que se discrepa, como tampoco es de recibo lo que se dice en el chat de un grupo del que omito su nombre y del que los medios nos tienen suficientemente informados, que además de aquello quieren acabar con veintiséis millones de españoles con los que disienten.

Es sorprendente que entrado el siglo XXI exista alguien que no se haya enterado de la inutilidad de tan diabólica propuesta, que tras la experiencia de siglos no sepa que los fusiles acaban con la vida de las personas, pero no con las ideas.

Al hilo de estas reflexiones me viene a la memoria la  estrofa final del soneto “Poema de guerra para pedir la paz” que debemos al poeta extremeño José Iglesia que el pasado mes de  octubre nos lo arrebató la pandemia.

“NADA IMPORTA  QUE LADREN SUS LEONES.

SI SE CALLA MI VOZ, QUEDA MI VERSO.

 UN VERSO SUENA MÁS QUE MIL CAÑONES.”[i]


[i] De su libro “En esta Soledad del día” Poema dedicado a Miguel Hernández

De los “alarifes” y otras palabras…

diciembre 2, 2020

Las obras de restauración de la fachada occidental de la Parroquia de Ntra Sra de la Asunción ya están en marcha. No es el momento de opinar de resultados, estos se verán cuando se den por terminadas, lo que no quita que muchos villanovenses nos acerquemos cada mañana a ver su estado y observar “cómo va la obra.” Es  un trabajo que se ejecuta bajo la dirección de un joven arquitecto de la ciudad y se lleva a cabo por una empresa joven, también de la ciudad. Como ahora hay poco que adelantar, me ha llamado la atención, entre los múltiples anuncios   de las diversa empresas que inciden en ella: fontanería, electricidad, suministros…uno que parece haber sido sacado del cofre de las cosas valiosas.  Es el nombre referido a la empresa adjudicataria, “Alarife”. La palabra “Alarife,” es un término incorporado al castellano  que se enriquece desde el  árabe, un vestigio oral de su paso por la península, y que aunque el término haya perdido cotidianidad, está vigente y el diccionario de la lengua nos dice de él que sirve para denominar al maestro de obras.

 

  El idioma, en su evolución normal, como algo vivo se modifica y cambia, incorpora nuevos vocablos y se empapa de otras culturas que con el tiempo las hace propias. Muchos son los términos que el mundo árabe nos legó aumentando el acervo lingüístico hispano, muchos vocablos se mantienen,  los más corren peor suerte y se arrinconan y sin perder su vigencia, se sustituyen generalmente por  “modismos extranjerizantes”. Otros quedan en desuso, envejecen, se aparcan en el desván de la memoria y desaparecen del vocabulario callejero porque el objeto que sustantivaban ha desaparecido. Así ocurre con la palabra “albañal,” de uso no tan lejano, cuando las aguas pluviales pasaban, por el corral, de una casa a otra hasta encontrar el arroyo;  o con “alacena” o “alhacena,” con escaso o nulo vestigio en las casas modernas, y de la que María Moliner nos dice “que es un pequeño armario empotrado en la pared donde generalmente se guardan cosas de comer.” Otras las olvidamos,  nos suenan mal o son “arcaicas”. Hoy nadie va al “alfayate” a que le haga un traje o al “albéitar” a que cuide de la salud de su  perro, a no ser que sea como estos jóvenes alarifes.

 

La Parroquia Bien de Interés Cultural

agosto 19, 2020

 

 La Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, un Bien de Interés  Cultural.

 

En el Diario Oficial de Extremadura  correspondiente al 22 de julio del presente año,  y con procedencia de la CONSEJERÍA DE CULTURA, TURISMO Y DEPORTES,  se publica la resolución del 10 de del mismo mes en la que se insta que sea incoado expediente de declaración de Bien de Interés Cultural a favor de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Villanueva de la Serena en la categoría de monumento.

El procedimiento para que un monumento, como es este caso,  sea declarado Bien de Interés Cultural deberá acogerse a la establecido en la Ley Estatal de 25 de junio de 1985 y a lo regulado por la Ley  de Patrimonio Histórico y Cultural de la Comunidad Autónoma de Extremadura de 29 de marzo de 1999.

El Ayuntamiento de Villanueva de la Serena, en sesión plenaria del día 31 de enero de 2019,- en el DOE se lee erróneamente de 2018-  acuerda, por unanimidad y sin ningún tipo de objeción, tomar la iniciativa de agilizar  el proceso y  elevar a la Consejería competente sus  razones y la documentación necesaria para  que la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción sea considerada como monumento de valor singular por entender que  la propuesta  encaja en lo previsto en:

El artículo 6.1 de la citada ley, al establecer la clasificación de los bienes que puedan ser declarados de Interés Cultural, que incluye, con la categoría de Monumento, en el apartado a),los edificios y estructuras “de relevante interés histórico, artístico, etnológico, científico, social o técnico, con inclusión de los muebles, instalaciones y accesorios que expresamente
se señalen.

La propuesta del Consistorio Municipal entró en la Consejería con fecha de 12 de febrero de 2019 y fue estudiada por el Director General de Bibliotecas, Archivos y Patrimonio Cultural, el que dicta que respecto a la incoación de expediente de Bien de Interés Cultural a favor de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Villanueva de la Serena, y en el ejercicio de las competencias atribuidas en materia de patrimonio cultural, histórico-arqueológico, monumental, artístico y científico de interés para la región resuelve: Incoar expediente para la declaración de Bien de Interés Cultural a favor de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Villanueva de la Serena (Badajoz), en la categoría de Monumento.[i]

Consideramos que el edificio que alberga la Parroquia, y tanto continente como contenido, aportan razones suficientes para que su valoración sea positiva.

En nuestro caso partimos de un monumento que durante siglos ha sido el centro neurálgico por el que ha girado la sociedad villanovense; levantado en las postrimerías del siglo XVI, mantiene las austeras trazas de la arquitectura de la época, de planta rectangular con tres naves abovedadas sustentadas por ocho  imponentes columnas ligeramente cruciformes, de capitel simple,  conocido como “toscano.”

El elemento más identificativo para los villanovenses es su torre, construida durante los primeros treinta años del siglo XVII, por maestros canteros extremeños, a saber ,Francisco de Orellana, de Villanueva,  Batolomé Sánchez, de D. Benito y Juan Vizcaíno, de Medellín[ii], de austeras trazas y altura considerable, aún . se domina desde todos los puntos de la Ciudad, a pesar de algunos intentos arquitectónicos modernos y poco adecuados para el entorno. Su reloj, situado en el templete que corona su cúpula , lleva un siglo marcando el pulso de la ciudad, “es el reloj de la villa” La parte superior,  rodeando el casquete, una balaustrada cierra el espacio, rematada por ocho imponentes bolas graníticas que los villanovenses llamamos “bolos”  Está tan interiorizada entre los habitantes de Villanueva, que se dice del villanovense viajero “que no queda tranquilo hasta que no ve su torre”

“Bolos”  como remate, también se observan en la puerta mayor, a los pies de la Iglesia, algo más barroca que las dos laterales, con dos columnas a cada lado, coronadas por  “exageradas bolas”[iii]

No se si esto de las” bolas” estuvo alguna vez  en el ánimo del Arquitecto Municipal que diseñó la última remodelación de la Plaza, cuando incorpora, como elemento decorativo  y partiendo el espacio, unas “ bolas”, estas de mármol, que en principio resultaron algo llamativas y hoy quedan   perfectamente integradas; como queriendo casar con lo que los arquitectos del XVII   nos legaron.

Todo el conjunto es  una fábrica fundamentalmente de sillería de granito, y con sólidas paredes de mampuesto, de traza austera y armoniosa, una clara  muestra del renacimiento extremeño. Por su valor histórico, artístico-cultural, urbanístico, y como elemento identificativo de la ciudad, esperemos que el expediente incoado llegue a buen fin, no porque ello vaya a elevar su valor intrínseco,  eso es incontestable e inamovible, sino para que tanto Villanueva y por ende Extremadura, despierte ante  los valores que esconde nuestra  tierra.

A. Barrantes Lozano

agosto 2020

 

 

 

 

 

 

 

[i] DOE de 22 de julio de 2020

[ii] Transcripción del códice del siglo XVII, aportado por Muñoz Gallardo en su memoria monográfica de la Parroquia..1965

[iii] Francisco Tejada Vizuete

Exposiciones

enero 23, 2018

Exposiciones

Durante lo que llevamos de enero dos exposiciones hemos podido ver en el espacio “Rufino Mendoza”

Milagros Peña con su colección de retratos. La artista villanovense pretende en su obra y lo consigue trascender del modelo y llevarnos a la personalidad que esconde el retratado, captando peculiares expresiones o con aditivos que acompañan a la pintura. Una grata sorpresa para los que no conocíamos su obra.

Ana Hernández  San Pedro, cacereña, nos trae la colección “Omnia vanitas” que estará hasta el 31.

Una gran oportunidad para acercarse a ver una muestra pictórica de calidad. Con reminiscencias surrealistas, por algún rincón se vislumbran ecos “dalinianos,” en un conjunto neobarroco, todo trazado con un pincel primorosamente manejado, dejando en cada una de las muestras su impronta personal, lo que hace fácilmente identificable a su autora.

El que no lo haya visto, a tiempo está.

 

 

«La Casa de la Pólvora»

abril 15, 2016

La Casa de la Pólvora
Antonio Barrantes Lozano
Observo un plano urbano de Villanueva, está fechado en 1863 y pertenece a los trabajos gráficos de la obra “Atlas de España y sus posesiones de ultramar” que D. Francisco de Coello y Quesada realizó en 1863.
A través de la observación de este documento uno se aproxima a como era nuestro pueblo a mediados del siglo XIX, posiblemente tenga algunas deficiencias, no obstante se detalla con precisión lugares y topónimos que han llegado hasta nuestros días y que muchos aún conocen. Es el caso del “Pozo de Aragú” del que yo había oído hablar y aún hay gente que sabe indicar el lugar exacto donde se encontraba, cercano a la calle que conocemos como de “S. Bartolomé”, entonces sin trazar, en los ejidos o eras del Pardo. Llamativo resulta la aparición en la parte Noreste del gráfico, la ubicación del Pozo de la Cruz del Río, La Cruz y el Polvorín, conocida como Casa o Depósito de la Pólvora. De esta última no hay muchas referencias que nos hablen de ella, ni hasta cuando estuvieron operativas sus funciones; sabemos que a finales del siglo XIX ya era un solar perteneciente al municipio.
He procurado situar su ubicación a través de algunas referencias a las que he tenido acceso y he encontrado un documento fechado el 5 de mayo de 1897, relativo a una Junta Municipal, siendo alcalde D. José Álvarez Escribano, que viene a decir lo siguiente:
“Por el Concejal D. Antonio Carmona se manifestó que no existe en esta Ciudad Corral de Concejo para poder recoger los ganados que se aprendan causando daño y al existir las minas (sic) del denominado Casa de la Pólvora consideraba que el Ayuntamiento debería acordar lo procedente para utilizarla con determinado y necesario fin evitándose así las consiguiente dificultades que esta Corporación tiene el en cumplimiento de este servicio.
El Ayuntamiento considerando como muy acertada la expuesta proposición de D. Antonio Carmona, después de una detenida discusión lo aprueba por unanimidad”
Quiero aclarar que el Corral del Conejo era una zona vallada y protegida que los Consistorios disponían para ubicar animales fundamentalmente sin dueños que causaban daños en los sembrados. Estos son los animales llamados mostrencos, también se guardaban y cuidaban animales de propietarios conocidos que eran atendidos por el “Pastor del Concejo”, figura que ha subsistido hasta no hace mucho tiempo, no así el Corral.
Para aproximarse a la correcta ubicación de dicha Casa de la Pólvora disponemos de varias referencias que nos ayudan a ello.
El 15 de agosto de 1904, siendo Alcalde D. Miguel Íñiguez y Juán, en el Acta de la Sesión de la Junta se lee:
“Entrando al despacho de los asuntos del orden del día, se dio cuenta del escrito de Juan José Sánchez Borrasca, de esta vecindad, solicitando tomar de la vía pública unos once metros de terreno al final de la calle del Duque donde existen los zulos de lo que fue el Depósito de la Pólvora, para unirlos a su casa morada… El ayuntamiento por unanimidad acuerda pasar dicha instancia con el plano que la acompaña al informe de la Comisión de Ornato público.”
Años después, en 1907, siendo Presidente de la Corporación D. José Camprobí y Yedros, el 28 de octubre, en sesión municipal se lee el informe de la Comisión de Policía y Ornato público en el que se contesta al escrito de Antonio Gallardo Calderón, en el que solicitaba adquirir el terreno sobrante de la vía pública junto a la Casa de la Pólvora, en la Cruz del Río, el Ayuntamiento accede a la petición previo pago de 104 pesetas con 24 céntimos.
La estación de ferrocarril supuso que el tráfico de mercancías fuera constante entre Villanueva y las poblaciones próximas, lo que derivó en la necesidad de habilitar una vía que conectara con el Camino de Madrigalejo o con el Paso de la Barca, por la vaguada del mismo nombre.
Se trazó un acceso, que hoy llamaríamos de circunvalación, que conectaba desde las inmediaciones del ferrocarril con la Casa de la Pólvora, hasta el principio de los caminos que empezaban a la salida de la calle Cruz del Río, facilitando el paso de las mercancías que iban o entraban de los pueblos vecinos. La ruta quedaba relativamente lejana de las últimas construcciones, pero el espacio se fue urbanizando con calles de trazado relativamente moderno que fueron conformando la ciudad por la parte este. Este camino o circunvalación es lo que hoy conocemos como Calle de Hernán Cortés, hoy insertada dentro de la ciudad, siendo en la actualidad una de sus arterias más importante.
El referido Depósito de la Pólvora debió tener cumplidas dimensiones, y por los datos que se aportan estaría ubicado desde el final de la calle “El Duque” hasta la calle “Cruz del Río”, sería de propiedad municipal y, aventuro, que con su desaparición quedó su hueco en el espacio que hoy ocupan las antiguas escuelas y la Plaza en la que un día lució una fuente y hay ocupa la Iglesia a la que el barrio da nombre. La Parroquia de la Santa Cruz.

Cuestionario para el diario Extremadura

octubre 17, 2014

Nota: Hace uos días, Raúl Haba, periodista,me pidió colaborar en el extra que los martes publica el diario Extremadura en Villaznueva, para ello me mandó un cuestionario que amablemente contesté. Lo que publica, quiza por falta de espacio, no fue tal como yo le envié el cuestionario. Como creo que faltaban «cosas» que a mí me parecen interesantes, aquí inserto las contestaciones completas, tal como yo se las envié.

-Datos biográficos. Nombre, edad, profesión, trayectoria, etc.

Nací en Villanaueva de la Serena, dentro de una familia de trabajadores, en la calle del Pósito, cercano a la “Laguna”, lugar emblemático de la ciudad, hoy “Plaza de los Conquistadores”, pero que aún los villanovenses la conocen como de “ La Laguna”. Cuando era tal, de niño tirábamos piedras a los patos que periódicamente surcaban sus aguas. La plaza era nuestro mundo y el mundo de todos los villanovenses cuando llegaban las fiestas patronales de “santiaguito” Aún recuerdo con nostalgia el alborozo que causaba a la chiquillería la llegada de los señores de los turrones, los titiriteros, las barcas y los caballitos, todo un acontecimiento que por aquel entonces venía a romper la monotonía del paso de los días, sin que ocurriera nada a no ser el jugar al “burro” o “al toro visto”, mientras los mayores hablaban de sus cosas y fumaban sentados en la “paredilla” que limitaba la charca. Me crié, allí, en ese barrio dentro de una familia numerosa siendo yo el menor de seis hermanos, que cuando llegaron a la edad de trabajar, que por entonces era temprana, ayudaban a la economía familiar, como les ocurría a la mayoría de los mozalbetes del entorno.
Nací en 1950, aún con los rescoldos de la guerra civil reflejado en el riguroso luto de las mujeres y el silencio complaciente de los hombres. La inocencia de mis primeros años me impidieron ver la dureza de la vida, llena de escaseces, que a mí llegaba amortiguada por la aportación de mis hermanos mayores a la economía familiar, economía que apenas traspasaba la subsistencia.
La escuela de balde, benditas escuelas del Cristo, D. David, D. Antonio… allí nos forjamos más de media Villanueva. Los versos de Luis Pastor dibujan parte de lo que
soy.
Soy un viejo
pupitre de escuela,
pizarra, tintero,
cartera y catón.
Yo también
comí queso amarillo,
bebí leche en polvo
y canté el “Cara al Sol”

Alumbrando los años sesenta, Antonio Barrantes Lozano, que es como me llamo y había obviado decirlo, tuve la oportunidad de comenzar estudios secundarios en el Instituto “Pedro de Valdivia” y como yo numerosos amigos, que si no hubiera sido por el instituto nuestras vidas se hubieran ido por otros caminos, posiblemente más escabrosos. El Instituto y el sistema de becas posibilitó que nuestras vidas fuera lo que ha sido. Luego estudié Magisterio, lo inmediato para un niño de provincia y después, de mayor, me licencié en Filosofía y Ciencias de la Educación, que es lo que pone en el título. Pronto comencé a ganarme la vida, dando clases particulares, luego ejerciendo de interino hasta ingresar en el cuerpo de Maestro de Enseñanza Primaria, y como maestro aprendí de mis alumnos el valor de la amistad, el cariño y el respeto, mientras yo intentaba inculcarlos el gusto por las letras, las ciencias y los secretos de la vida. Veintiunos felices años de profesional en La Haba y Villanueva. Más tarde, pasé al Instituto, precisamente en 1992, año recordado por ser el del V Centenario. Y después de 18 años, como profesor en el “Pedro de Valdivia”, me “tocó” pasar a pertenecer a las clases pasivas. Y desde entonces.

P -Situación actual profesional, qué haces y en qué empleas también el tiempo libre.

R.-Superar la edad en la que todo lo absorbe la profesión, no ha sido para mí nada traumático, a pesar del apego que tenía por la enseñanza.
Aunque no siempre la vida se ha mostrado generosa con uno, también me ha dado otras compensaciones y en la balanza vital ha sido más lo bueno que lo malo. Me casé con Antonia Díaz Moraga, lo que me dio estabilidad y la felicidad que se busca cuando uno se casa. Después de 38 años así seguimos, ahora velando por la felicidad dos hijas, el premio a nuestro enlace, que ya nos han traído un nieto que de alguna manera nos prolongará en el tiempo.
Tiempo libre tengo poco, pues son varias las ocupaciones que uno emprende, además de la lectura, me gusta escribir y como la pereza nunca ha sido compañera de viaje, jamás digo no a las continuas invitaciones que me llegan del Ayuntamiento, Asociaciones y Cofradías a las que procuro complacer con mis reflexiones.

-Cómo está siendo esta etapa como cronista y qué ha supuesto para ti.

El tiempo dedicado a mi familia, a mis amigos, y mis compromisos ha venido a llenar el que me sobraba por la jubilación.
Sólo tengo gratitud con la deferencia que el Ayuntamiento, al completo, sin excepciones, tuvo a bien nombrarme Cronista Oficial de la Ciudad, si bien es verdad que con el apoyo explícito de numerosos amigos a los que debo agradecimiento. Ser Cronista es admitir un compromiso con tu ciudad, un trabajo sólo remunerado con la satisfacción del reconocimiento de tus paisanos, y aunque te robe tiempo, vaya lo uno por lo otro.

-Cuál ha sido el acontecimiento más importante en tu etapa actual de cronista o cuáles.

En los pueblos se dice que nunca pasa nada, pero la realidad es que cosas pasan continuamente. La ciudad es orgánica y sufre continua metamorfosis, como estamos viendo que está pasando en Villanueva. La ciudad se transforma, y la que es hoy no era la de hace cincuenta años, ni será la del futuro. Cualquier acontecimiento puede ser importante, una decisión municipal, una infraestructura…A veces hay que indagar en la intrahistoria, en la aportación de las gentes sencillas…Los grandes acontecimientos ya vienen en los libros.

Y antes de esa etapa, qué acontecimiento villanovense te hubiera gustado vivir como cronista. Puedes citar uno que hayas vivido y otro de la Historia de siglos atrás.

Cualquier punto de la historia puede resultar interesante, para mí quizás la importancia que tuvo el priorato en Villanueva, las reuniones de la Mesta… son hitos que los eruditos subrayan en los anales.

-Tu rincón, rincones favoritos de Vva, y tus personajes favoritos y tus acontecimientos del año favoritos.

A cualquiera que se le pregunte si le gusta su pueblo, sabemos su respuesta. Yo ya he indicado antes que la nostalgia de la “Laguna” sigue pegada a mí como reclamo de la niñez, a todos nos gusta nuestro barrio. No es Villanueva una ciudad que pueda presumir de amplio patrimonio, pero cuando uno se acerca a ella y ve, a lo lejos, la torre de la Asunción, siente que se encuentra en casa. Actualmente el Convento de las Madres Concepcionistas con la Plaza de Santa Ana sea, después de las Iglesias de La Asunción y S. Francisco, lo más llamativo. –
En relación a los acontecimientos de la ciudad, destaco el auge de la Semana Santa, nuestra “Carrerita,” o el Premio “Felipe Trigo” que publicita a la ciudad por el mundo entero.
Con respecto a las personas, cualquiera de los muchos que trabajan en Cáritas merecen mis respetos.
Relaciones con D. Benito, cómo las- ves? ¿algún día se unirán?
Son dos ciudades condenadas a entenderse, la prosperidad de una ayuda a la prosperidad de la otra. La fama de las malas “relaciones” quiero pensar que radican más en los dichos y los chascarrillos. De hecho, conocido es el dicho que dice que para matrimonio bonito…
Administrativamente es otra cosa. Recuerdo, y de esto hace algunos años, que en una de las reuniones que hubo entre los dos ayuntamientos para hablar de ello, ante la petición de cesión por parte de uno se contestó negativamente porque “que también tienen su corazoncito”
-Y en esta materia, qué acontecimientos y personajes de la ciudad vecina elegirías para Vva.

No creo que ningún hombre tenga nada especial por haber nacido aquí o allí, uno quiere a su pueblo porque es el suyo, pero por eso no es superior. Si hay algún ciudadano de D. Benito que se ubique en Villanueva, será siempre bien recibido y si además aporta su capacidad o inteligencia bienvenido sea. D. Benito ha tenido y tiene emprendedores, intelectuales y escritores que a cualquiera gustaría presumir de ellos.

-Sin entrar en política, hacia dónde crees que camina Vva como ciudad en el plano social y económico sobre todo.

Villanueva, como toda la comarca, es una ciudad dinámica que se ha visto frenada por la crisis que asola no sólo al País, también, por lo que se conoce, a toda Europa.
Actualmente es una ciudad de servicios que se combina con el motor económico propio, que es la agricultura. Como ha ocurrido en toda la zona, las nuevas técnicas agrícolas y el regadío masivo de sus tierras ha hecho cambiar las costumbres y los parámetros económicos. Esperemos que salgamos de esta situación pronto, potencial hay en su tierra y en sus gentes. Por lo demás, no es muy distinto lo que se vive en Villanueva de lo que se vive en el resto de Extremadura. Habría que emprender acciones que nos llevaran a una mayor industrialización que facilitara asentar a lo mejor de la población que es nuestra juventud, a la que se le cierran todos los horizontes.