Las Cruces de Villanueva

Las Cruces de Villanueva
Antonio Barrantes Lozano

“En la mitad de un camino
De la villa no muy lejos

Y próximo a la vereda
Que hoy apellidan del viejo,
Junto al pago de Saldaña,
dicen que hubo en otro tiempo,
una Cruz que se llamó
del Haba o del Torrentero…”
(del Romance de D. Fabián de Torres)
Era costumbre obligada que cuando las aldeas o villas se iban incorporando a los reinos cristianos en sus entradas se erigieran cruces o símbolos que sirvieran al caminante de aviso de la fe que se profesa. Eran punto de reflexión y oración y medios protectores de sus habitantes. Se les conocía con diversos nombres siendo el más habitual el de “humilladero” como el archiconocido de Guadalupe que a modo de templete acoge al caminante ante la vista del Monasterio.
Villanueva no debió ir a la zaga y es tradición que tuvo erigida tres cruces que la dejadez hace que sus vestigios sólo estén en la memoria de sus habitantes.

Cruz del «Torrentero»

En los versos que van de exordio encabezando este texto, con precisión toponímica, D. Miguel de Torres y González de la Laguna, “Marqués de Torres Cabrera” nos sitúa una de ellas en la salida sur, en lo que hoy es la confluencia de las carreteras de La Haba y D. Benito, junto a la vereda del Viejo ; aún hoy así se conoce y está indicado el camino que actualmente comienza inmediatamente pasando el complejo de Inclusive. Pero el mismo autor ya nos adelanta que la “hubo – la Cruz-en otro tiempo” en el sitio señalado donde se dirimían las cuitas de honor, afición latente entre los caballeros españoles hasta entrado el siglo XX.
Muñoz Gallardo en su libro apuntes para la historia de Vva de la Serena, fechado en 1936, nos dice al respecto que “actualmente no hay vestigio de ella y que esta Cruz llevó el nombre de “Cruz de Torrentero” nombre dado a la zona que vierte sus aguas de forma impetuosa hacia la plaza del Corazón de Jesús y que aún hoy, a pesar de las distintas obras que se han llevado a cabo para canalizarlas, suelen provocar problemas.
De alguna manera esta tradicional Cruz fue recuperada para la memoria en 1961 cuando en el cruce de la Circunvalación con el Paseo de Castellar se levanta otra conmemorativa, junto al puente del ferrocarril, que hoy se pueda contemplar un poquito inclinada debido a una cesión del terreno y no a una habilidad arquitectónica.
Noticias tenemos de una segunda Cruz al noreste de la ciudad, que dio nombre a todo un barrio, es la de la Cruz del Río. Señalada quedaba en el mapa de D. Francisco Coello, ingeniero que nos legó el topográfico de la ciudad más antiguo que al menos he podido observar, data de 1866, y se levantó a consecuencia de los trabajos previos a la construcción del ferrocarril, la Cruz queda señalada junto a lo que entonces se llamó Casa de la Pólvora y más tarde Concejo, donde comenzaban los camino de Madrigalejos y el obligado paso al rio Zújar, de ahí su nombre; volviendo a J. Antonio Muñoz Gallardo, en su citado libro, nos dice “desgraciadamente sólo se conservan algunas piedras que sirvieron de base a la columna granítica que sostuvo la Cruz”.
Sabemos que en la década de los años cincuenta del siglo pasado se llevó a cabo la construcción de numerosas viviendas sociales después de haber cedido la Corporación Municipal a Sindicatos los terrenos necesarios para su construcción, obras que se fueron llevando a cabo durante toda la década y que actualmente son perfectamente reconocibles; en el espacio limitado por la carretera de Entrerrios, la nueva prolongación de la calle Oriente y la calle Hernán Cortes se determinó que fuera zona ajardinada, y como tal se ha respetado hasta nuestros días. En el Centro de dicha plaza se levanta la Cruz que preside la hoy populosa barriada.
Como curiosidad voy a transcribir un fragmento del acta municipal levantada el 21 del 5 de 1959, presidiendo la sesión D. Celedonio Pérez Álvarez:
“Por el Sr. Alcalde se da cuenta de la carta que le ha sido dirigida por D. Alfonso Garrido y Pérez de Tena con el cariñoso ofrecimiento de instalar una Cruz de hierro forjado en los jardines de la Cruz del Río que constituye una prueba más de su amor sin límites, de sus desvelos por la ciudad, de su recia fe cristiana…. Así lo reconoce la Corporación y le hace llegar sus más expresivas gracias..”
No sé en lo que quedó este ofrecimiento, la Cruz que actualmente desde su centro preside el Parque, es de cantería sobre pedestal y fuste del mismo material y se colocó a principios de los años sesenta del siglo pasado.
Según la tradición y la lógica indica, hubo una Cruz en la puerta de la Villa, puerta principal de acceso a la población, en el lugar que hoy conocemos como “Plaza de la Pasaderas”. Cuando la presión demográfica exige romper las murallas que constreñían su crecimiento, el monumento fue desplazándose hacia el este de la ciudad, hasta el cruce de los caminos de Guadalupe y Campanario, según dejó escrito Jesús García Trujillo, aunque Muñoz Gallardo nos dice que se trasladó desde la Puerta de la Villa al sitio del “Pozo Viejo” a la izquierda de la carretera que nos lleva a La Coronada.
Es una Cruz sencilla, de poco ornato, con fuste de mármol blanco y fue colocada en ese lugar a principios del siglo XX con motivo de la Encíclica de León XIII que dedicaba el siglo a Cristo Rey e invitaba a levantar cruces en todas las poblaciones. La Cruz con posteriores retoques de los talleres Pineda, afamados forjadores de la Ciudad, ha llegado hasta nosotros. Debido a la remodelación de la zona como consecuencia de la construcción del Palacio de Congreso, se desmontó y sus piezas guardadas en los almacenes municipales con el fin de preservarla y poder levantar de nuevo cuando se acabe de re modelar todo el espacio y colocarla cerca del sitio originario, con el fin de no desnaturalizar su ubicación.
Nota : A fecha de 1 de noviembre de 2018, la Cruz preside de nuevo la entrada a la Ciudad, ahora a la derecha si se sale hacia Campanario, al principio del nuevo camino del cementerio.

Nota: Hace unos días me llamó D. Francisco Nieto Cortijo para decirme que el ofrecimiento que hizo D. Alfonso Garrido,  con el que mantuvo  una fuerte amistad, y que en el texto sólo lo indico como «curiosidad»,  se llevó a buen término, pero no en la «Cruz del Río», sino que es  la cruz que hoy luce cercana a la rotanda de Castelar, la que se denomina del «Torrentero.» Es de hierro y salió de los talleres de los hermanos Pineda, de esta Ciudad.

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2 respuestas to “Las Cruces de Villanueva”

  1. Ricardo Guisado Says:

    Me gustaría poder contactar con usted.
    Un saludo

    Ricardo Guisado

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