Al amigo Fran, que nos deja y sigue haciendo camino

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Antonio Barrantes Lozano
Recuerdo cuando te conocí, la verdad que poco sabía de ti. Fue una sorpresa cuando un domingo de la mano de Paco Sayago nos largaste una homilía en la ermita de la Aurora. No sé si por entonces ya habías tomado posesión de tu nuevo destino, aquí en Villanueva, en la Parroquia de la Santa Cruz, pero si no fue así estarías a punto de hacerlo. Yo que te veía, joven, barbilampiño, pensé, ya veremos a este cuando Paco le deje el mando, porque Paco suele dejar el listón alto por donde pasa. Tuviste suerte, conociste a D. Sebastián y trabajaste mano a mano con Sayago, tú mismo se lo reconoces a Fran Horrillo, nuestro amigo periodista que proclamó tu marcha en el Hoy, el domingo 8 de Julio, cuando todos ya sabíamos las decisiones del Sr. Obispo. Le decías: «Don Sebastián fue mis manos y mis pies a nivel pastoral, aconsejando, acompañándome en todo. Y Paco Sayago me enseñó una manera de trabajar en la que solamente se puede improvisar cuando lo tienes todo bien trabajado, y siempre desde la alegría. Formamos, los tres, un equipo muy bueno. Me enseñaron a querer al barrio y a la ciudad, a mirar con ojos de ternura a quien se acercara a la parroquia».
La verdad es que aprendiste, y bien es lo que has hecho en tu barrio y bueno es el recuerdo que nos dejas, aquí en Villanueva y no menos en Valdivia, pueblo por el que late con fuerza la sangre villanovense. Lo decías:
«Dejo dos parroquias distintas, de ritmos distintos, pero dos parroquias con gente buena»
Te gusta decir que eres “pailón” y eso te honra, porque amas tus raíces, porque conservas a tus amigos y eso nos reconforta, porque estamos seguros que seguirás conservando a los tuyos de aquí, porque los de aquí también estaremos orgullosos de saber que un cura de Zafra es amigo nuestro.
El camino de sacerdocio no es camino fácil, catorce años, una parte importante de tu vida, me dices que estuviste en el Seminario, San Atón de Badajoz, donde recibiste una sólida formación, “buena, muy buena y en donde me han enseñado a mirar la vida con normalidad, integrar la fe y la vida y siempre hacer revisión de vida de todo lo que nos va ocurriendo, porque así debe ser la vida del sacerdote, no alejada del mundo sino inserto en él y evangelizando desde él.”
Este es tu pensamiento y eso es lo que trasmite. Te preguntaba:
¿Qué expectativas tenías, al llegar a un pueblo que no conocías?
Tú contestación es toda una pista de lo que es tu vida, de tu forma de verla.
“Venía a dejarme enseñar, a evangelizarnos mutuamente, a trabajar por la Iglesia y al servicio del Evangelio… en definitiva, a ser feliz en una ciudad y en una parroquia que me han hecho crecer muchísimo, donde el cariño y la complicidad han sido mutua.”
Eres de los que hacen camino, pero de los que disfrutan y se enriquecen con los frutos que el camino ofrece, aunque esté lleno de sombras, de vacilaciones, pero tu solidez no te deja retroceder, siempre tienes una Luz a la que seguir, es lo que haces en tu día a día.
“ Bien es cierto que no todo es camino de rosas, y que surgen dudas que hay que solventar con paciencia, con humildad y con generosidad.”
Entraste en la Parroquia de la “Santa Cruz” el once de septiembre de 2005, trece años después te marchas, la Iglesia te necesita en otra parte. Me dices que llevas la mochila llena de agradecimiento, de amigos.
“Me salen muchos calificativos, pero creo que se resumen en uno: GRATITUD. Gratitud inmensa a una comunidad parroquial que me ha hecho crecer; que me ha hecho madurar; que ha conseguido que venza muchos miedos; que aprenda a vivir y a mirar la vida con exquisita sencillez, sin aparentar nada; que me ha hecho feliz, tremendamente feliz; que ha cuidado a mi familia como si fueran unos más de Villanueva; que me han hecho sentirme pequeño para que realmente pudiéramos valorarnos por lo que somos y no por lo que tenemos… por tantas y tantas cosas.”
Nos alegramos que esas sean tus sensaciones, pero no todo te lo llevas tú, tanto o más has dejado entre nosotros, en tu barrio, en la ciudad, tu alegría, tu saber estar, tu generosidad nos ha contagiado y eso ayuda para hacer un poquito mejor a la sociedad, para ser mejor persona. Tu siembra ha sido abundante, márchate tranquilo que no es menor la cosecha, que de alguna manera a todos nos enriquece. Villanueva entera, no sólo tu “Barrio” te lo agradece.
Tu humildad hace que manifieste sin en vagos tu agradecimiento a la Ciudad:
“Nunca olvidaré los años que he pasado en esta gran ciudad, que considero como mi ciudad.”
Desde mi humilde atalaya yo te digo que Villanueva no ha hecho otra cosa que corresponderte. Vete tranquilo amigo, sigue haciendo camino y disfruta y haz disfrutar a los que te siguen en la senda que has elegido. Con tu fe, los vientos siempre te serán favorables.

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Una respuesta to “Al amigo Fran, que nos deja y sigue haciendo camino”

  1. Almudena Says:

    Desde luegoluego q por donde pasa deja huella como persona como sacerdote o como amigo el Barrio de la cruz y valdivia te hechara de menos

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