Una medalla fuera de duda

 

 

D. José Luis Pérez Chiswcano. Una medalla fuera de duda

D. José Luis agradece haber sido galardonado con la Medalla de Oro de Villanaueva

D. José Luis agradece haber sido galardonado con la Medalla de Oro de Villanueva

Recientemente se le ha concedido la medalla de oro de Extremadura a D. José Luis Pérez Chiscano. No sé, ni nunca me he preocupado en saber cuáles son los méritos acumulados, ni los criterios que se siguen para optar a tan alto galardón  que distingue año tras año  a ciertas personas, subrayando así su excepcional trabajo y aportación a la sociedad extremeña. Para medir eso, cosa nada  fácil, supongo que dentro del Gobierno de la Junta de Extremadura se tendrán personas con juicios predeterminados que valoran los méritos a los que habrán de ajustarse los aportados por los nominados, aunque estos procedan de diferentes esferas y perfiles variopintos, y un tanto acorde con el gobierno de turno. Sean cuales fueren los         razones seguidas, difícil de objetivar porque  nunca llueve a gusto de todos, en este  caso, en el caso de D. José Luis, que desde Villanueva hacemos nuestro, no se puede poner en duda los valores del galardonado, centrados en un trabajo científico, largo y continuado, conocido desde hace tiempo en ámbitos que superan los límites de nuestra tierra.

No se situar ni dónde, ni cuando, aunque aseguro que hace bastante tiempo, en una entrevista a Félix Rodríguez de la Fuente, aquel famoso divulgador que a tantos nos inculcó el amor a los animales con aquellas imágenes de lobos en libertad, sus exóticos viajes tras la fauna más variada, y aquél entusiasmo que ponía en sus comunicaciones y que a muchos nos hizo sentir su muerte haciendo lo que le gustaba, en aquella entrevista a que hago referencia decía que en Extremadura teníamos uno de los mejores naturalista de España, nombrando a D.  José Luis Pérez Chiscano. Aquello de alguna forma me impactó por venir de la autoridad que venía, y aunque yo era consciente del amor de D. José Luis por las plantas y los pájaros deduje que aquello era más que un simple hobbi.

Su continuado estudio ha tenido su  compensación con el reconocimiento universal a su labor, coronada por su logro mayor como fue el descubrimiento de una nueva especie vegetal del grupo de las orquídeas, del que es autoridad mundial,  que lleva su nombre “SERAPIAS PÉREZ-CHISCANOI»

Grrabado de la orquídea "pérez-chiscanoi" de Abilio Resa

Grabado de la orquídea «pérez-chiscanoi» de Abilio Resa

A  este descubrimiento le han seguido otros, en solitario o compartidos con otros naturalistas con los que colabora, como  el del “Narcissus perez-chiscanoi Fernández Casas”

Enumerar sus méritos científicos, aquí, no es mi intención. Como naturalista, botánico, ornitólogo, farmacéutico o ecologista, tenemos cumplida información con poco que nos asomemos a Google.

Aquí quiero retratar al Doctor Pérez Chiscano más cercano, con el que de de alguna manera cientos de villanovenses hemos compartido experiencias.

Recuerdo que hace unos días, comentando con unos amigos, todos antiguos alumnos de D. José Luis,  la distinción que le hacía la Junta de Extremadura con la concesión de la Medalla de Oro , uno de ellos, L. F. Q. , químico de profesión me decía, que él era lo que era por el entusiasmo que le inculcó “Chiscano” por la química.  Todos asentimos con su afirmación porque todos tuvimos la agradable experiencia de haber sido  alumnos suyos.

Recordamos  a D. José Luis en su etapa de profesor de Física y Química en el Instituto “Pedro de Valdivia”, era un hombre rubio, espigado, serio y algo distante en el trato, al menos eso nos parecía. Pero era  un  profesor que se preparaba las clases concienzudamente y se esforzaba en transmitir conceptos  complejos a unos alumnos que todavía andábamos en pantalón corto.  Con doce años peleábamos ya con el sistema periódico, con la retahíla de metales y no metales, con los gases nobles. Con el concepto de valencia, que nos aprendíamos de memoria; aún recordamos con nitidez aquello de Litio, Sodio, Potasio, Rubio y Cesio, valencia uno, así hasta lo más complejo como el Azufre, con valencia dos, cuatro y seis. Luego llegaron los óxidos y los anhídridos, los ácidos y las bases y de aquí las sales. Aprendimos la mecánica  de la formulación y siguiendo reglas nemotécnicas, hoy más en boga, aquello de  que cuando el OSO toca el pITO el perICO toca el silbATO, nos servía para saber que el nombre de la sal que procede del acido sulfúrico y el hidróxido potásico, sería al sulfato potásico, pero todo acompañado con su fórmula respectiva. Aunque exigía un esfuerzo mayúsculo de memoria, ha resistido en el tiempo y a muchos nos sirvió en estudios posteriores.

Amante del campo se dejaba acompañar por sus alumnos a los que llevaba a observar las plantas y los nidos en su” dos caballos,”  de él aprendimos  a clasificar las hojas y  el sistema de anillado de las aves. Cuando alguien llevaba una anilla, cosa que no era infrecuente, nos descifraba su anotación, el lugar y cuando  fue puesta, con lo que nos adentraba en el mundo de las migraciones. Todo esto lo recordamos  con cierta nitidez y lo pueden corroborar otros  muchos amigos que por entonces coincidimos en el segundo curso del Bachillerato Laboral, con doce años.

Es un hombre de vida social muy discreta, rara vez se le ve en terrazas o paseando por el pueblo, pero no por eso es un desconocido de sus paisanos.  Sus familiares, tío y padre,   fueron importantes empresarios, referencia en Villanueva y su comarca. La empresa “Pérez Fajardo” estuvo situada en una encrucijada de avenidas  y al lugar popularmente se le conoce como “Cruce de Fajardo.” En una de sus esquinas de este cruce, en la Calle S. Francisco, durante muchos años  regentó su propia farmacia, conocida como “Farmacia del Doctor Pérez Chiscano”  hoy, jubilado él, la regenta una de sus hijas.

Su trabajo, por su discreción, ha ido pasando desapercibido fuera de lo que es el ambiente universitario donde ha colaborado con los más eminentes naturalistas  y científicos del País. Su amor al conservadurismo y protección de la naturaleza le auparon a la presidencia de ADENEX  y SEO/BirdLife, que le distinguió con la Medalla de Honor en 2004.

Aquí, en Villanueva, el Centro de Interpretación Medio Ambiental, el “Quinto Coto,” lleva su nombre y el Pleno del Ayuntamiento le concedió la  Medalla de Oro de la Ciudad el 13 de marzo de 2011, dos formas con las que sus paisanos ya  reconocieron su labor.

Lo dicho, una medalla tardía, pero más que merecida.

abarrantes01.wordpress.com

 

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