«La Casa de la Pólvora»

La Casa de la Pólvora
Antonio Barrantes Lozano
Observo un plano urbano de Villanueva, está fechado en 1863 y pertenece a los trabajos gráficos de la obra “Atlas de España y sus posesiones de ultramar” que D. Francisco de Coello y Quesada realizó en 1863.
A través de la observación de este documento uno se aproxima a como era nuestro pueblo a mediados del siglo XIX, posiblemente tenga algunas deficiencias, no obstante se detalla con precisión lugares y topónimos que han llegado hasta nuestros días y que muchos aún conocen. Es el caso del “Pozo de Aragú” del que yo había oído hablar y aún hay gente que sabe indicar el lugar exacto donde se encontraba, cercano a la calle que conocemos como de “S. Bartolomé”, entonces sin trazar, en los ejidos o eras del Pardo. Llamativo resulta la aparición en la parte Noreste del gráfico, la ubicación del Pozo de la Cruz del Río, La Cruz y el Polvorín, conocida como Casa o Depósito de la Pólvora. De esta última no hay muchas referencias que nos hablen de ella, ni hasta cuando estuvieron operativas sus funciones; sabemos que a finales del siglo XIX ya era un solar perteneciente al municipio.
He procurado situar su ubicación a través de algunas referencias a las que he tenido acceso y he encontrado un documento fechado el 5 de mayo de 1897, relativo a una Junta Municipal, siendo alcalde D. José Álvarez Escribano, que viene a decir lo siguiente:
“Por el Concejal D. Antonio Carmona se manifestó que no existe en esta Ciudad Corral de Concejo para poder recoger los ganados que se aprendan causando daño y al existir las minas (sic) del denominado Casa de la Pólvora consideraba que el Ayuntamiento debería acordar lo procedente para utilizarla con determinado y necesario fin evitándose así las consiguiente dificultades que esta Corporación tiene el en cumplimiento de este servicio.
El Ayuntamiento considerando como muy acertada la expuesta proposición de D. Antonio Carmona, después de una detenida discusión lo aprueba por unanimidad”
Quiero aclarar que el Corral del Conejo era una zona vallada y protegida que los Consistorios disponían para ubicar animales fundamentalmente sin dueños que causaban daños en los sembrados. Estos son los animales llamados mostrencos, también se guardaban y cuidaban animales de propietarios conocidos que eran atendidos por el “Pastor del Concejo”, figura que ha subsistido hasta no hace mucho tiempo, no así el Corral.
Para aproximarse a la correcta ubicación de dicha Casa de la Pólvora disponemos de varias referencias que nos ayudan a ello.
El 15 de agosto de 1904, siendo Alcalde D. Miguel Íñiguez y Juán, en el Acta de la Sesión de la Junta se lee:
“Entrando al despacho de los asuntos del orden del día, se dio cuenta del escrito de Juan José Sánchez Borrasca, de esta vecindad, solicitando tomar de la vía pública unos once metros de terreno al final de la calle del Duque donde existen los zulos de lo que fue el Depósito de la Pólvora, para unirlos a su casa morada… El ayuntamiento por unanimidad acuerda pasar dicha instancia con el plano que la acompaña al informe de la Comisión de Ornato público.”
Años después, en 1907, siendo Presidente de la Corporación D. José Camprobí y Yedros, el 28 de octubre, en sesión municipal se lee el informe de la Comisión de Policía y Ornato público en el que se contesta al escrito de Antonio Gallardo Calderón, en el que solicitaba adquirir el terreno sobrante de la vía pública junto a la Casa de la Pólvora, en la Cruz del Río, el Ayuntamiento accede a la petición previo pago de 104 pesetas con 24 céntimos.
La estación de ferrocarril supuso que el tráfico de mercancías fuera constante entre Villanueva y las poblaciones próximas, lo que derivó en la necesidad de habilitar una vía que conectara con el Camino de Madrigalejo o con el Paso de la Barca, por la vaguada del mismo nombre.
Se trazó un acceso, que hoy llamaríamos de circunvalación, que conectaba desde las inmediaciones del ferrocarril con la Casa de la Pólvora, hasta el principio de los caminos que empezaban a la salida de la calle Cruz del Río, facilitando el paso de las mercancías que iban o entraban de los pueblos vecinos. La ruta quedaba relativamente lejana de las últimas construcciones, pero el espacio se fue urbanizando con calles de trazado relativamente moderno que fueron conformando la ciudad por la parte este. Este camino o circunvalación es lo que hoy conocemos como Calle de Hernán Cortés, hoy insertada dentro de la ciudad, siendo en la actualidad una de sus arterias más importante.
El referido Depósito de la Pólvora debió tener cumplidas dimensiones, y por los datos que se aportan estaría ubicado desde el final de la calle “El Duque” hasta la calle “Cruz del Río”, sería de propiedad municipal y, aventuro, que con su desaparición quedó su hueco en el espacio que hoy ocupan las antiguas escuelas y la Plaza en la que un día lució una fuente y hay ocupa la Iglesia a la que el barrio da nombre. La Parroquia de la Santa Cruz.

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