E n el adiós a la Coral, en el adiós a D. Antonio

En el adiós…
Domingo 13 de diciembre de 2015
Iglesia de S. Francisco
Antonio Barrantes Lozano
Nos encontramos aquí, en la vetusta Iglesia de S. Francisco, tan nuestra, para oír, a la no menos nuestra, Coral Villanovense. Tantos años ya como conciertos navideños, tantos senderos andados y desandados por este grupo de hombres y mujeres a los que jamás les faltó el aliento para llevar su música, nuestra música, de aquí y allá, por todos los rincones de nuestra querida Extremadura y no menos querida España.
Comenzó su camino por el año de 1977; y todo por una feliz coincidencia profesional de un grupo de amigos, encabezado por Antonio Lozano, con D. Antonio Guisado Tapia, sin él no hubiera sido viable, al que se unieron con algo más que voluntad. “Muchas eran las ideas que teníamos – nos dice Antonio Lozano – y difícil parecía llevarlas a cabo; pero mayor aún era la entrega. Y si no fue posible realizarla en un año, lo conseguimos a los tres. Y así fue que tras haber interesado en su Coro a un gran número de villanovenses, logramos ampliarlo con las voces masculinas.”
No es que se sembrara en tierra yerma, era cuestión de sacar el fruto a la semilla ya diseminada. D. Antonio Guisado portaba en su mochila una amplia formación debido a sus estudios musicales en el Seminario diocesano. Alumno del insigne D. Rafael Jiménez, organista de la catedral de Badajoz, con quien perfecciona la polifonía y el gregoriano; estudios que amplió con los monjes de Silo, Burgos, bajo la tutela del padre Luis Elizalde; a este extenso bagaje formativo se le une la experiencia de más de 25 años al frente del Coro Parroquial, coro que formó en 1953, y que con orgullo nos dice que llegó a tener hasta 70 voces femeninas.
Esta nueva andadura que se emprende, en 1978 quedó enclavada en la Asociación de “Amigos de la Coral y Folklore Villanovense” y, así, hasta nuestros días.
El camino ha sido largo y venturoso. No sé con cuantas paradas, deben ser más de mil los conciertos que se han ofrecido por toda Extremadura, por España e incluso por el extranjero. No se podrá hablar de Cultura en Villanueva, si se olvida a la Coral, a sus componentes o a su Director. Fue acogida en la Federación Extremeña de Corales desde su primer congreso celebrado en Guadalupe en 1987, nombrándose director de la misma a D. Antonio, cargo que ostentó durante cuatro años, impulsando y potenciando la expansión de sus actividades en Extremadura; toda esta labor fue reconocida con la Medalla de Oro de la Región a dicha Asociación
En este mundo de la música nada resulta fácil, aunque los mimbres se tengan, las exigencias del Director y las dudas de la Junta Directiva en cuanto a garantías y posibilidades económicas frenaron en varias ocasiones el deseo de grabar un disco, que diera continuidad al grupo en el tiempo. Al fin se consigue el anhelado proyecto. El 30 de abril de 1997, de los estudios Musigramas sale el primer CD de voces villanovense. Leo lo que se dijo en su momento: “ La Coral Villanovense se planteó desde un principio el ofrecer un disco que fuera asequible a todos los gustos, a la vez que ofreciera calidad técnica y musical. Y cómo no, mantener el espíritu que desde un principio le ha caracterizado: la promoción del rico y variado folklore extremeño”
Con la portada de una bella fotografía de nuestros parajes vio la luz “Entre Encinas”; Un tiempo después, el 17 de febrero de 2002, aparece un nuevo trabajo: “Así cantamos” que con “Lo que hay que oír” en colaboración con otras corales, cierran su producción discográfica.
La dilatada vida de nuestra Coral, 37 años ya, no lo es más que su trayectoria llena de experiencias, anécdotas y recuerdos.
Imborrable en la memoria de los que fueron, ha quedado Viena, viaje que realizaron en 1983, invitados por el Senado y el Departamento cultural de la ciudad; entre el 14 y 18 de diciembre, nuestra coral, entre orfeones y corales de todo el mundo, ofreció tres conciertos, el segundo de ellos en la sede de las Naciones Unidas, donde fueron agasajados por las autoridades españolas allí desplazadas. El viaje, lleno de vivencias personales y colectivas, supuso una gran oportunidad para la música extremeña.
En 1990, nuevo viaje al extranjero, ahora Bélgica, en Bruselas y Confoltaine sonaron voces extremeñas, ambos conciertos muy concurridos y celebrados quedando en el aire la promesa de volver; más tarde, año 2004, Portugal y la memorable satisfacción de haber cantado en “Los Jerónimos de Lisboa”.
Si grato fueron sus viajes por Europa, no menos resultó la experiencia de sus visitas a TVE o RNE, con interpretaciones que a todos nos han quedado en la memoria. Si el grupo fue un fiel embajador de nuestra música, importante y enriquecedor resultó ser para los integrantes de nuestra Coral y para su Director, que con ello vieron colmado muchos de sus anhelos y premiados las muchas horas de aprendizaje y ensayo.
Nada hubiera sido posible sin la voluntad férrea de su Director, D. Antonio Guisado Tapia. Compositor, investigador y recopilador, desde, ya, un lejano tiempo en el que se soltó de la mano de D. Cesáreo Bermudo, destacado y respetado músico, hasta hoy, en una larga, incansable y provechosa andadura. Ahora, Antonio, D. Antonio, es un hombre maduro, sacerdote de vocación y músico por pasión. Él mantiene, y así me lo confesó un día: “lo que da sentido a todo lo que hago, a toda mi vida, es el amor y seguimiento a Jesucristo. Creo que sin él no tendría sentido todo lo que hago” Efectivamente, ese compromiso con lo divino ha hecho de D. Antonio un compromiso con lo humano.
De su faceta de investigador nos deja varios libros, de los que recuerdo: “Cancionero litúrgico”, “Cantad, cantad, corales”, “Canciones populares extremeñas” “Cantemos gozosos” “Vamos cantando” “Misa Gloria a Dios en la Tierra y otras canciones para la Eucaristía” Todo un legado que Extremadura y su historia musical le agradecerán. Desde su humildad, su trabajo se ha ido reconociendo a lo largo de su amplia trayectoria. En 1980 fue designado extremeño del año, en 1987 fue nombrado por el Gobierno Regional, Asesor Musical, dándole la oportunidad de trabajar con músicos de la talla de Miguel del Barco, Esteban Sánchez, Carmelo Solís o Emilio González Barroso.
Tu vida, D. Antonio, se cruzó con la de otro extremeño, querido y respetado por todos, al que quiero desde aquí elevar mi pensamiento allí donde esté, que seguro es en el Parnaso. De su mano llegaste a la Academia de las Letras y las Artes Extremeñas, en agosto del 2009. Santiago Castelo, presidente de tan prestigiosa institución decía: “que este nombramiento se debe a que Guisado es una persona que goza de un gran respeto, de un gran cariño y de mucha admiración a nivel cultural extremeño, y todo ello debido a su extraordinaria labor como investigador y compositor musical”
El admirado José Miguel Santiago Castelo, recientemente fallecido, hijo Adoptivo de Villanueva a la que tanto quiso.. nos dijo un día: “Hasta la cama que me duerme cada noche, ese –tálamo donde la vida / se llena de primavera / donde florece la espera / y donde el sueño se anida- está hecha aquí, en Villanueva, labrada su madera por las manos orfebre de Justo Pino de la Fuente.”
Él nos prestaba sus versos, tú supiste, como lo supiste hacer con Santa Teresa o San Juan de la Cruz, ponerle la música que les convenía a “Clavo y cintura”, “Canción de agosto” o “A la Virgen de la Soledad”, que enriquece tu obra y da musicalidad a un poeta universal. Con qué orgullo a ello hacía referencia, el recordado Castelo.
Con el pensamiento puesto en José Miguel, con el que tanto coincidiste, quiero repetir aquí las palabras que te dedicó con motivo de la imposición en tu solapa, nunca habrá una solapa tan digna para tan alta distinción, de la Medalla de Oro de la Ciudad, que por acuerdo plenario te fue concedida el 2 de septiembre de 1994.
Allí, en aquel acto solemne desarrollado en el Parque de la Constitución, la voz inconfundible, atronadora y sincera de nuestro poeta decía: “No todos los días de nuestra vida dejamos volar el alma en capítulos de gratitudes… Sencillamente, porque no todos los días se encuentra uno en su camino a un sacerdote, a un compositor, a un hombre de la hechura de D. Antonio Guisado Tapia.
Porque D. Antonio es un sacerdote, sí; un compositor, sí; un hombre íntegro, sí; y siendo todo esto de manera sencilla y admirable, es, sobre todas las cosas, un extremeño ejemplar. Ejemplar en el amor a su tierra de nacencia, Villanueva de la Serena; en la devoción a Extremadura. Conociéndole en el trato diario, se nos ensancha el corazón al saber, como, desde la humildad, desde la modestia, desde el silencio sonoro, se puede hacer patria de manera tan admirable como permanente.”
Yo no lo diría mejor.
Me resisto a pensar que hoy asistimos al epílogo de algo tan hermoso, y me resisto a pensarlo porque no se nos olvidarán estas voces, inmortalizadas ya en sus discos y en sus partituras, como no podemos olvidar a todos los que han pasado y prestaron su voz desde aquel lejano 1978; a aquellos que por alguna causa, personal o familiar, lo dejaron y a aquellos otros que nos dejaron para siempre, a ellos especialmente nuestro recuerdo y admiración. Gracias a todos por haber conseguido que la Coral Villanovense haya sido una de las mejores embajadas culturales de nuestra Comunidad.
En nuestra memoria queda el agradecimiento y la admiración por estos hombres y mujeres que tantas veces nos han hecho sentirnos felices. Qué descanséis, que descanséis todos, con el convencimiento del deber cumplido.
Ahora disfrutemos del concierto.
Y a todos: Feliz Navidad.
Villanueva de la Serena 13 de diciembre de 2015

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