IES «Pedro de Valdivia» «semillero de personas»

60 años del Instituto “Pedro de Valdivia”
“semillero de personas”
Antonio Barrantes Lozano
1º alumnoos del CentroCon un desfile, a modo de carnaval, concluyeron los actos que la Comunidad Educativa del Instituto “Pedro de Valdivia” ha organizado para conmemorar el 60 aniversario del Centro en nuestra ciudad.
No es un hecho baladí el subrayar esta efeméride. Quizás hoy no sea tan trascendente disponer de un centro educativo, sesenta años son muchos años, y hacer una retrospectiva cuesta trabajo y, más, entender lo que para una ciudad como Villanueva supuso la decisión de su creación.
Ni la ciudad, ni Extremadura, ni España en aquel entonces, corrían los primeros años de la década de los cincuenta del siglo pasado, eran lo que son ahora. La educación primaria estaba poco protegida y mal pagada, aulas abarrotadas con una mezcolanza de alumnos de todo tipo y edad, concentrada en dos edificios, uno en la Cruz del Río, el grupo “Primo de Rivera” y el otro era las centenarias escuelas de “El Cristo.” Allí, donde los mayores ayudaban a los más pequeños, a veces se producía el milagro de aprender. Pero allí acababan todas las esperanzas y allí se obtenían todos los conocimientos, con escasa o nula posibilidad de continuar. Un erial educativo.
La Enseñanza Secundaria se concretaba en Badajoz capital, con la salvedad, de forma privada, en la Academia “José Antonio” en Villanueva o los claretianos en la vecina D. Benito. Lo que restringía los estudios secundarios a la mayoría.
Por ello, cuando se abrió la posibilidad de acceder a las Enseñanzas Medias, nuestra Corporación Municipal, entonces presidida por D. Celedonio Pérez, en Pleno, del 7 de julio de 1954, determinaba:
“… se acuerda por unanimidad aprobar dicho expediente y solicitar del Exm. Ministerio de Gobernación la previa autorización que exige el artículo 189 de la Ley de Régimen Local vigente para poder llevarlo a efecto facultando a la alcaldía para que formalice toda la tramitación que corresponda ya que se estima que el fin a que se destina redunda en beneficio de los habitantes de este término, que de esta manera verán abiertos para sus hijos, especialmente las clases modestas, nuevos horizontes en el orden cultural, de los que actualmente por carecer de medios económicos, están privados.”04
El expediente al que se hace referencia, no es otro que el iniciado por la Corporación para donar terrenos al Ministerio de Educación Nacional, a fin de ubicar un Instituto Laboral en la ciudad. El procedimiento tenía que ajustarse a el Art. 1754 de la Ley de Régimen Local, y 284 de la Ley de Haciendas Locales.
La construcción de Institutos Laborales fue una iniciativa educativa del régimen anterior, la más ambiciosa, y que significa el esfuerzo del sistema para salir de una economía de subsistencia dotándola de la base técnica y cultural que el país necesitaba. Villanueva de la Serena era el centro de las Vegas Altas, de lo que se vino en llamar Plan Badajoz. Ambicioso proyecto de riego que, aprovechando las aguas del Guadiana, pretendía redimir de la penuria económica a una región deprimida.. Las poblaciones de Villanueva y D. Benito tenían el perfil idóneo para la adjudicación de un Centro de Enseñanza Media-Profesional, según la Ley de Bases, orientado a ser referencia de los nuevos técnicos y trabajadores que el campo requería. El tesón de aquella Corporación hizo el resto.
Nuestras autoridades en marzo de 1952 solicitan a la Dirección General de Educación Laboral normas a las que ajustarse para la formalización del expediente necesario para la creación de un Instituto Laboral, el expediente fue elaborado, y adquirido el compromiso que la Ley exigía a los Ayuntamientos solicitantes, a saber: disponer de 5,5 Has. de terreno para donar al Ministerio de Educación Nacional y contribuir con un tercio del valor de su construcción. Inmediatamente se iniciaron todo tipo de trámites a fin de cubrir dichas exigencias.07
Aunque las cantidades que se manejaron, hoy nos puedan resultar ridículas para la magnitud de la obra, por aquel entonces suponían un esfuerzo tal, que se tuvo que recurrir a remedios económicos extraordinarios, para los que tenía que dar su consentimiento la Delegación de Hacienda. Se aprueba el presupuesto el 22 del XII de 1954, y se faculta la tramitación de un Crédito. Este hubo de negociarse con el Banco de Crédito Local, al que se solicita un préstamo de 3.085.000 pts.: 1.585.000 pts para acometer las obras y 1.500.000 pts., para infraestructuras y abastecimiento de agua.
El Consejo de Ministros del 5-2-54 aprueba la construcción del Instituto en Villanueva de la Serena y la Comisión de la Dirección General de Enseñanza Laboral exige ver los terrenos donde va a ser construido. Estos terrenos no son otros que los situados en la Carretera de Campanario, sitos en la “Cruz del Pozo Viejo,” propiedad del Ayuntamiento, pero insuficientes, por lo que hubo que adquirir dos fincas, una de D. José Romero Casillas de 2,35 Has y otra de D. Antonio Conde Conde de 0,75 Has que el Ayuntamiento, después de su tasación, cambiaría por terrenos en la finca “Montepozuelo” de propiedad municipal, dando carácter jurídico, a los terrenos conseguidos, de bienes de propios y así poderlos ceder al Ministerio de Educación, junto con la “Charca” que será utilizada como campo de deportes. Mientras se tramitaba el expediente y formalizaba el crédito, el Instituto fue realidad a partir del curso 1954-1955, en un local provisional, de propiedad municipal, en los altos del Convento S. Francisco y patios anejos, hoy Hospital Santa Justa. Hubo que habilitar un presupuesto de más de 93.000 pts para su adecuación.
La tramitación del crédito fue laboriosa y vio luz verde en febrero de 1955. A un tipo de un 4% de interés y 0,35% de comisión anual, que lo elevaba a 4,35%, y pagadero en 50 años. ( Se firmó el contrato el 1-II-56). Para hacer frente a los pagos contraídos con el banco, Hacienda autoriza elevar las contribuciones ordinarias el 10 %. El procedimiento era legal y necesario, ya que el sistema tributario de la época así lo permitía.
Sin duda el esfuerzo económico, en el también participaron algunos municipios próximos, fue importante, pero fueron más los frutos conseguidos. Su ubicación en la ciudad, unido a una política de becas nada cicatera, abrió la posibilidad a miles de jóvenes de la comarca de medir sus posibilidades, unas posibilidades intelectuales antes vetadas por la lejanía y la penuria económica.
Por todo, celebrar el sesenta aniversario del Centro, no es celebrar una efeméride más, es resaltar un hito que vino a cambiar la historia de Villanueva y la vida de miles, hoy ciudadanos, -semillero de personas,- dice su eslogan- que pasamos por sus aulas. Por todo, añorar el Instituto “Pedro de Valdivia” no es añorar sólo una fecha.
Hoy es un Centro más, que imparte sus enseñanzas en un edificio moderno, levantado sobre el viejo solar. Entonces, supuso un quiebro en la historia de la Educación de nuestra comarca.
El centro, cuya creación se evoca, imprimió carácter, que aún permanece, tanto en aquellos pioneros que comenzaron su aventura en los altos del Convento de S. Francisco, como los que estuvieron en el edificio, hoy desaparecido, de las Eras de la “ Cruz del Pozo Viejo.”
abarrantes01.wordpress.com

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