Villanueva, una ciudad industriosa

Villanueva, una ciudad industriosa.

Sabido es que el componente de la economía de Villanueva, hasta época reciente, ha sido la agricultura, no menos conocido es que siempre ha habido un buen maridaje entre los agricultores y la iniciativa artesanal, hasta el punto que esta complementaba a aquella.
No hay que retroceder muchos años para confirmar que lo que se dice arriba es cierto.
A la sombra de la pujanza de la agricultura florecieron artesanos que cumplieron con creces la demanda que aquella actividad primaria reclamaba. Artesanos había, y aún quedan rescoldos, que servían con prontitud cabestros, sogas, albardas o jáquimas. Carreteros y guarnicioneros mantenían a sus familias con dignidad por la demanda interna de los agricultores. Tantos carros hubo que en 1927 el ayuntamiento se vio obligado a facilitar un lugar adecuado de aparcamiento para los mismos.
La demanda de unos se complementaba con la oferta de otros, creando así una sociedad de agricultores y artesanos fusionada y armónica.
La agricultura villanovense, de carácter mediterráneo, orientada fundamentalmente a la producción de cereales, vid y olivo, y aunque se daba la huerta esta era en pequeña proporción y orientada a la venta directa, facilitó la proliferación de industrias transformadoras y comerciantes que colocaban sus productos fuera de la ciudad.
Famosa fueron las bodegas que se encargaron de la elaboración y comercialización de nuestros vinos, acompañados de una fama más que merecida. Con agrado veía el viajero en muchos bares de la capital el cartelito ofreciendo “vino de Villanueva” como reclamo de calidad, como se veía en la oferta de sandías que por los años sesenta del siglo pasado se mostraban en cualquier calle de la capital.
Varios eran los molinos de aceite que se encargaban de molturar nuestras aceitunas. Cuatro han estado funcionando hasta fechas recientes. Hoy queda como muestra de este pasado la maquinaria expuesta en la rotonda de la carretera de Guadalupe.
El último cuarto del siglo XX arrastró consigo aquella agricultura tradicional y con ella se llevó a la pléyade de guarnicioneros, cordeleros y carreteros. Apenas quedan bodegas y de los molinos aceiteros los recuerdos. Pero no es tiemp
o de nostalgias. Los tiempos han ocasionado una metamorfosis en nuestros campos, la vid y el oli15. Chocolatesvo han retrocedido a favor del maíz y el tomate. Los cereales se arrinconan a las tierras de secano y la mecanización del agricultor no precisa de albarderos.
El componente social de agricultores ha retrocedido a favor de un sector secundario que lucha por abrirse paso en una sociedad con otras exigencias. De aquellos envidiados artesanos proceden los nuevos empresarios que hoy componen un núcleo social importante en nuestra ciudad y que han sabido adaptarse a los nuevos retos.
La mecanización de la práctica agrícola, el sistema empresarial de cultivo, olvidando la explotación de subsistencia y la comercialización masiva de sus productos a través del sistema cooperativo, han ocasionado una reestructuración artesanal o industrial que haga frente a las exigencias sociales actuales. Hoy apenas quedan artesanos. Las nuevas iniciativas industriales no solo están encaminadas a cumplimentar las exigencias del sector primario, aunque también, sino además a otras de una sociedad con otras pretensiones, más exigente, metida ya de lleno en el siglo XXI.
En esta encrucijada de cambios el industrial villanovense ha sabido ir adaptándose a las nuevas situaciones, y aunque a pequeña escala, casi de forma familiar, ha sabido crear un tejido productivo – industrial suficiente para satisfacer la demanda de una Villanueva próspera.
Los pequeños y medianos empresarios forman hoy en nuestra ciudad, quizá, la célula social más importante de la población y su motor económico.
No podemos obviar en este año de 2014 las penurias de todo tipo que la sociedad española está atravesando. Una crisis que está afectando a todos los sectores sociales arrastrados por una deficiencias estructurales y económicas a las que somos ajenos la gente de a pie. Es el momento de alertar a las autoridades públicas para que orienten sus decisiones en pro de este sector con medidas que favorezcan la supervivencia de muchas pequeñas empresas que al fin son la arteria por donde fluye el bienestar social y el asidero seguro para paliar la lacra del paro que a todos nos preocupa.
Esperemos.

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