La Calle del Aire

Del nombre de las Calles

La calle “Lares”

Está muy extendido en Villanueva el uso del topónimo Lares para nominar cualquier tipo de actividad, bien sea un torneo deportivo o cualquier otra actividad lúdica o comercial. Esta inercia que con vigor se mantiene en la ciudad, viene posiblemente de un error de interpretación del villanovense Torres y Tapias que en sus escritos dejó patente que el pueblo de Villanueva un día, de todos modos sería muy lejano, se llegó a llamar Villanueva de Lares. Esta afirmación fue prolongada y divulgada por D. Juan Antonio Muñoz Gallardo en su libro “Apuntes para la historia de Villanueva” que tuvo y aún tiene una gran aceptación y difusión entre nosotros. Actualmente nuevos investigadores afirman que jamás Villanueva de la Serena fue llamada así, que  pasó de nominase Villanueva de Magacela a Villanueva de la Serena, sin pasar por ese trance intermedio que la adjudicaba a Lares. Así lo sostiene la sólida tesis de Antonio María Castaño Fernández, en su libro sobre “Los nombres de la Serena” – 1997-  donde adjudica  todo a un error de interpretación y así lo mantienen otros historiadores actuales. No obstante el vocablo “Lares”  ha anidado entre los villanovenses como propio e incluso una de sus calles tiene el honor de llevarlo en su nombre como recuerdo de un pasado que al parecer nunca fue. No obstante la nominación de esta céntrica calle “Lares” es relativamente reciente, de la era democrática, ya que a lo largo del pasado siglo veinte estuvo sujeta a los distintos vaivenes  políticos que hicieron mutar su apelativo varias veces aunque en el fondo de la memoria de muchos villanovenses se la siga reconociendo por su nombre más primigenio de ” Calle del Aire”, llamada quizás así por su orientación, ya que es raro que durante las serias noches de verano en sus esquinas no corra algo de fresco apaciguador de los rigores del verano extremeño.

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Corría el año de 1920  cuando a la ciudad llegaba una nota publicada en la prensa regional que recogía al parecer una orden de la superioridad miliar de Badajoz por la que se deducía que la Zona de Reclutamiento ubicada en Villanueva de la Serena  sería trasladada en breve a Castuera. El apego que tenía la ciudad a “La Zona” y los beneficios económicos que a la ciudad reportaba hizo que toda la población manifestara su disconformidad con lo previsto, así lo entendieron los responsables del momento que rápidamente se movilizaron para frenar por todos los medios semejante despropósito. Era por entonces Diputado en Cortes por el distrito D. Enrique Fernández Daza con el que los responsables del Consistorio se pusieron en contacto para persuadirle de las razones que Villanueva tenía para mantener la “Comandancia Militar” Las gestiones de Sr. Fernández Daza junto al apoyo del general La Fuente,  aquel  intento de traslado fue abortado y en  agradecimiento se quiso agradecer la gestión dedicándoles una calle en su memoria. Acordándose para el General La Fuente la calle donde tenía domicilio familiar, llamada hasta entonces de “Peñalosa” y para el Sr. Diputado Fernández Daza la conocida como del ”Aire”.  La nominada recordando al General se mantiene, no es así con la del Sr. Diputado pues, al poco de llegar el primer ayuntamiento de los conocidos como de  la Dictadura de Primo de Rivera, volvió a llamarse del “Aire” por una moción presentada en el  ayuntamiento regido entonces por D. Diego Barrantes Lozano en sesión celebrada el 14 de enero de 1924, sin que se mencione en el acta razón alguna para esta decisión.

No acabó aquí la mudanza, pues como a tantas otras, el brusco cambio político que supuso la República  arrastró el rótulo de numerosas calles y entre ellas a la que hacemos referencia, en una decisión tomada el 9 de septiembre de 1931, el ayuntamiento, regido por D. Manuel Viches Chamizo, tuvo a bien dedicar la calle del “Aire” a “Mariana Pineda” aquella heroína de la libertad que inmortalizó García Lorca.  La decisión fue volátil como lo fueron aquellos años convulsos; después de la guerra civil las decisiones republicanas se intentó que fueran borradas  de la memoria colectiva y el honor tributado a “Mariana Pineda” se esfumó con la entrada en la ciudad del ejército nacional, recobrando la calle su primitivo nombre.

Siendo Presidente de la Comisión Gestora D. Ignacio Baviano Giner entró en la Secretaría del ayuntamiento un escrito “del Clero local, asociaciones piadosas y personas de prestigio” que abogaba por honrar con una calle a D. José Mª Díaz Calvo arcipreste que fue entre los años de 1885 a 1892 con reconocidos méritos por  “ ser gloria del clero pacense, por su sólida erudición y condiciones de gran polemista… notable saber, santidad y exquisita modestia…”  La petición fue aceptada en sesión celebrada el 9 de febrero de 1941 y tramitada la solicitud de permiso a la Dirección General de Administración Local del Ministerio de Gobernación  para su visto bueno que no tardó en llegar. Desde esa fecha hasta principios de los años 80, la calle que hoy conocemos de “Lares” estuvo dedicada al “Doctor Díaz Calvo”.

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