La visita del Papa

 

La visita del Papa
Antonio Barrantes Lozano

Bernard Henri Lévy es un pensador francés. Bernard Henri Lévy es de las personas más influyentes entre los intelectuales de hoy. Es libre pensador, además no es creyente al modo y forma como para que las pautas de su vida sigan por sendas de alguna ortodoxia religiosa. Pero es un hombre comprometido. Él contribuyó a fundar SOS Racismo, organismo que ha conseguido, sino extirpar al menos estigmar el pensamiento antisemita, antiárabe o antigitano. Bernard Henri Lévy, con la valentía que le da su suficiencia intelectual denuncia un nuevo tipo de racismo que con fuerza está asolando Europa y también en España. El anticatolicismo. En ABC, no hace mucho, contestaba a un cuestionario con las palabras siguientes: “Yo no soy católico, pero creo que hay prejuicios. Sobre todo un anticatolicismo primario que está tomando proporciones enormes en Europa… Se habla mucho de las violaciones de los cementerios judios y musulmanes, pero nadie sabe que las tumbas de los católicos también son profanadas… Hay una especie de anticlericalismo que no es sano en absoluto. Tenemos derecho a criticar las religiones, pero la religión más atacada hoy en día es la religión católica.”
El 22 de noviembre último, escribía en el diario El País un artículo que más que artículo me pareció un arrebato. El trabajo en cuestión tiene por título “En defensa de los cristianos”, con el subtítulo “Mientras el antisemitismo es considerado un delito  y los prejuicios antiárbes o antigitanos son estigmatizados, la violenta fobia anticristiana que recorre el mundo no parece tener ninguna respuesta.” Nos ilustra con variados casos recientes de persecución, como el  de Asia Bibi,  las bombas en los templos cristianos de Oriente Medio, la llevada a cabo en los regímenes totalitarios etc.
No se si exagero, pero temo que en  España esté sucediendo algo  parecido, no por parte del Estado, creo que el Estado legisla para todos los españoles y se ajusta al Concordato con la Santa Sede. Pienso que el Papa estaba mal asesorado cuando dijo aquello de que caminamos hacia el laicismo de l931, no es así, basta contrastar datos y normativa. La regulación del matrimonio, la de secularización de cementerios, la de las  manifestaciones religiosas… de hoy no son aquellas del año 31. La legislación actual al respecto no obliga a nadie. Hoy uno muere cuando le toca y se entierra como hubiere deseado o como desea su familia. No va contra el rito católico, no bautizar a los niños, ni enterrarse por lo civil, ni obliga a casarse a dos hombres o a dos mujeres. Las normas que no prohiben encierran libertad.
Lo que no se puede exigir es que la Iglesia calle su  opinión y oriente a sus seguidores. Serán estos los que deberán decidir la postura a tomar. A aquellos no católicos, agnósticos o practicante de otra fe religiosa poco puede importarles. El magisterio de la Iglesia va dirigido a los que están dentro de ella y es a los que les afecta y no por ello son unos apestados. La tolerancia que se pide para la diversidad hay que hacerla extensiva a todos los ámbitos.
Por todo choca la actitud lacerante que los medios llamados progresista han tenido cuando han cubierto la visita de Benedicto XVI, subrayando con acritud su dejadez con la pederastia dentro de su seno, su tibieza y connivencia con los poderes establecidos, su jerarquización obsoleta, su integrismo, el costo de su visita, su escasez de trascendencia económica en las ciudades visitadas y un sin fin de etcéteras. Han procurado resaltar todos los aspectos negativos que una visita de esta índole puede provocar, e incluso se ha divulgado con profusión una imagen a todas luces provocativa de un colectivo al que las leyes civiles no niegan su derecho como no prohiben a otros colectivos su crítica.
Han ignorado que la ciudad de Santiago es un centro cultural y artístico y su fama universal se lo debe al sentimiento cristiano desde hace siglos. Que su prosperidad económica gira en torno a su catedral y que su fama peregrina es foco de atención desde todos los confines de Europa desde antes de que Europa fuera tal. Se olvida también que la Sagrada Familia, hoy Basílica y motivo de la visita de Benedicto XVI a Barcelona, fue obra de un artista genial católico como lo fue Gaudí, que concibe la obra magna como templo expiatorio, con lo que ello  supone. Hoy es para la ciudad elemento distintivo y atracción turística para todo tipo de viajero. La visita papal ha dado trascendencia a ambas ciudades por la cobertura informativa  mundial que el evento ha tenido y no sólo para el mundo católico, por lo que, si a lo puramente económico nos atenemos, esto es siempre un buen negocio.
Sería conveniente recordar a todos, católicos y no católicos, que la persecución de las ideas no está contemplada en nuestra Constitución, que la tolerancia y el respeto a la diversidad está recogido en  el artículo 14  y en 16 donde  además de subrayar el carácter no confesional del estado, apartado tercero, en el primero, se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto.
No quiero decir con esto que no se pueda criticar a la Iglesia, ¡claro que se puede! Como también se la puede ignorar, pero la inquina informativa de la efeméride y la intolerancia que se observa desde ciertos sectores hace pensar que estamos cayendo en esa acritud que Herni Lévy denuncia. Si es así, habrá que gritar como él hace: “Hay que defender a los cristianos”

Etiquetas:

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: