Relaciones Iglesia Estado II República

Apuntes para 2º de Bachillerato

3.-Relaciones entre la Iglesia y el Estado.

Las relaciones de la Iglesia con el Estado surgido el 14 de abril de 1931 fueron desde el primer momento tormentosas.

Con el nuevo régimen se desató la ira anticlerical que, desbordando al orden público, degeneró en la masiva quema de conventos, primero en Madrid, el 11 de mayo, y luego en Málaga, Sevilla, Córdoba, Cádiz, Alicante, Valencia….

Estos incidentes agriaron las relaciones entre el Gobierno y el Episcopado. El día 13 el Cardenal Segura, primado de Toledo, abandonaba España y cinco días después era expulsado el obispo de Vitoria, Monseñor Mateo Múgica, al que se le acusaba de actividades antirrepublicanas. El 11 de junio se publica una durísima declaración colectiva de los obispos contra el poder establecido.

El punto álgido del enfrentamiento Iglesia – Estado se alcanza con la aprobación de los artículos 26 y 27 de la Constitución que definen al Estado español como laico y expresan tácitamente la separación Iglesia/Estado, acabando así con los privilegios que tradicionalmente había gozado la Iglesia católica en España.

Los Decretos posteriores que desarrollaron los artículos citados y concretaban la secularización legal del Estado, se centraron en cuatro puntos:

  • Decreto de disolución de la Compañía de Jesús de 23 de enero de 1932 con lo que se daba de baja a la Compañía como asociación con personalidad jurídica., se obligaba a disolver sus comunidades y nacionalizar parte de sus bienes.

  • Decreto de secularización de los cementerios de 30 de enero de 1932 por el que se establecía la propiedad municipal de las necrópolis que en adelante debían ser comunes para todas la confesiones. Los entierros católicos sería regulados por las autoridades locales que podían prohibirlos o gravarlos con impuestos. A esta medida se unió la prohibición del crucifijo en las aulas escolares.

  • La Ley de Divorcio de 2 de febrero de 1932 con la que el Estado asumía una competencia civil que le atribuía la Constitución, la disolución del contrato matrimonial.

  • La Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas de 2 de junio de 1933 por la que el Estado pasaba a controlar todas la confesiones que debían inscribirse en un Registro especial del Ministerio de Justicia. Se les suprimía los subsidios oficiales y se nacionalizaba parte de su patrimonio: templos, seminarios, monasterios… Atacaba además la base del sistema educativo católico al decretar el cierre de los centros de enseñanza de la Iglesia, con la excepción de los seminarios.

La respuesta de los medios católicos a este cúmulo de medidas secularizadoras fue progresivamente intolerante. La carta episcopal de 25 de mayo de 1933 condenaba todas las ingerencias y restricciones con que esta ley de agresiva excepción pone a la Iglesia bajo el dominio del poder civil, y llamaba a la movilización política de los católicos. El propio Papa Pío XI condenó el espíritu anticristiano del régimen y animaba a la unión de los católicos contra la República

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