IV Congreso Iberoamericano sobre Cooperación, Investigación y Discapacidad.

diciembre 2, 2018

IV Congreso Iberoamericano sobre Cooperación, Investigación y Discapacidad
Villanueva de la Serena, 29 y 30 de noviembre 2018

Los días 29 y 30 de noviembre se ha desarrollado en Villanueva el IV Congreso Iberoamericano sobre Cooperación, Investigación y Discapacidad.
Me ha sorprendido el poco eco mediático que ha tenido, pues ha sido a mi parecer, la actividad más importante que se ha llevado a cabo en la Ciudad durante todo el año de 2018, por su contenido social, por el compromiso y el rango intelectual de los ponentes ; sólo sería comparable con el V Congreso de Enfermedades Raras, que también tuvo lugar aquí el 26 de abril.
Durante el referido Congreso de Noviembre, que ha sido organizado por: “Fundación de Hermanos para la Igualdad y la Inclusión social”, (FUNDHEX),” El Instituto Iberoamericano de Investigación y Apoyo a la Discapacidad Intelectual y la Fundación Europea para la Cooperación y el Desarrollo Social”, con la colaboración de la Junta de Extremadura, Diputaciones Provinciales de Extremadura, Universidad –UEX- y Ayuntamiento de Vva de la Serena, junto a la aportación de más de 20 organizaciones iberoamericanas: España, Portugal, Ecuador, Venezuela, Uruguay…, se han ido desgranando, en las dos jornadas, diversas experiencias y retos en diversas mesas de trabajos,” Panel de Expertos”, enriquecidas con tres conferencias a cargo de: D. Juan Perea Mezquida, Doctor en Psicología de la Universidad de Baleares: “Mirar la discapacidad desde la diversidad”; D. Adrián Llerena Ruiz, Catedrático de la Facultad de Medicina de la UEX: “Personalización del tratamiento en los sistemas de salud”; y D. Rafael de Lorenzo García, Secretario General del Consejo General de la ONCE. Director Académico del Instituto Iberoamericano de Investigación y Apoyo a la Discapacidad Intelectual, que dictó la conferencia de Clausuras: “ Las grandes reformas en curso de la protección jurídica de las personas con discapacidad en España”
Cerraron el acto, D. Rogerio Manuel Días Caçao, de FENERCECI, Portugal, D. Antonio Ventura Díaz, Vicepresidente del Instituto Iberoamericano y Don Segundo Píriz Duran, Rector de la Universidad de Extremadura.

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Las Cruces de Villanueva

noviembre 10, 2018

Las Cruces de Villanueva
Antonio Barrantes Lozano

“En la mitad de un camino
De la villa no muy lejos

Y próximo a la vereda
Que hoy apellidan del viejo,
Junto al pago de Saldaña,
dicen que hubo en otro tiempo,
una Cruz que se llamó
del Haba o del Torrentero…”
(del Romance de D. Fabián de Torres)
Era costumbre obligada que cuando las aldeas o villas se iban incorporando a los reinos cristianos en sus entradas se erigieran cruces o símbolos que sirvieran al caminante de aviso de la fe que se profesa. Eran punto de reflexión y oración y medios protectores de sus habitantes. Se les conocía con diversos nombres siendo el más habitual el de “humilladero” como el archiconocido de Guadalupe que a modo de templete acoge al caminante ante la vista del Monasterio.
Villanueva no debió ir a la zaga y es tradición que tuvo erigida tres cruces que la dejadez hace que sus vestigios sólo estén en la memoria de sus habitantes.

Cruz del “Torrentero”

En los versos que van de exordio encabezando este texto, con precisión toponímica, D. Miguel de Torres y González de la Laguna, “Marqués de Torres Cabrera” nos sitúa una de ellas en la salida sur, en lo que hoy es la confluencia de las carreteras de La Haba y D. Benito, junto a la vereda del Viejo ; aún hoy así se conoce y está indicado el camino que actualmente comienza inmediatamente pasando el complejo de Inclusive. Pero el mismo autor ya nos adelanta que la “hubo – la Cruz-en otro tiempo” en el sitio señalado donde se dirimían las cuitas de honor, afición latente entre los caballeros españoles hasta entrado el siglo XX.
Muñoz Gallardo en su libro apuntes para la historia de Vva de la Serena, fechado en 1936, nos dice al respecto que “actualmente no hay vestigio de ella y que esta Cruz llevó el nombre de “Cruz de Torrentero” nombre dado a la zona que vierte sus aguas de forma impetuosa hacia la plaza del Corazón de Jesús y que aún hoy, a pesar de las distintas obras que se han llevado a cabo para canalizarlas, suelen provocar problemas.
De alguna manera esta tradicional Cruz fue recuperada para la memoria en 1961 cuando en el cruce de la Circunvalación con el Paseo de Castellar se levanta otra conmemorativa, junto al puente del ferrocarril, que hoy se pueda contemplar un poquito inclinada debido a una cesión del terreno y no a una habilidad arquitectónica.
Noticias tenemos de una segunda Cruz al noreste de la ciudad, que dio nombre a todo un barrio, es la de la Cruz del Río. Señalada quedaba en el mapa de D. Francisco Coello, ingeniero que nos legó el topográfico de la ciudad más antiguo que al menos he podido observar, data de 1866, y se levantó a consecuencia de los trabajos previos a la construcción del ferrocarril, la Cruz queda señalada junto a lo que entonces se llamó Casa de la Pólvora y más tarde Concejo, donde comenzaban los camino de Madrigalejos y el obligado paso al rio Zújar, de ahí su nombre; volviendo a J. Antonio Muñoz Gallardo, en su citado libro, nos dice “desgraciadamente sólo se conservan algunas piedras que sirvieron de base a la columna granítica que sostuvo la Cruz”.
Sabemos que en la década de los años cincuenta del siglo pasado se llevó a cabo la construcción de numerosas viviendas sociales después de haber cedido la Corporación Municipal a Sindicatos los terrenos necesarios para su construcción, obras que se fueron llevando a cabo durante toda la década y que actualmente son perfectamente reconocibles; en el espacio limitado por la carretera de Entrerrios, la nueva prolongación de la calle Oriente y la calle Hernán Cortes se determinó que fuera zona ajardinada, y como tal se ha respetado hasta nuestros días. En el Centro de dicha plaza se levanta la Cruz que preside la hoy populosa barriada.
Como curiosidad voy a transcribir un fragmento del acta municipal levantada el 21 del 5 de 1959, presidiendo la sesión D. Celedonio Pérez Álvarez:
“Por el Sr. Alcalde se da cuenta de la carta que le ha sido dirigida por D. Alfonso Garrido y Pérez de Tena con el cariñoso ofrecimiento de instalar una Cruz de hierro forjado en los jardines de la Cruz del Río que constituye una prueba más de su amor sin límites, de sus desvelos por la ciudad, de su recia fe cristiana…. Así lo reconoce la Corporación y le hace llegar sus más expresivas gracias..”
No sé en lo que quedó este ofrecimiento, la Cruz que actualmente desde su centro preside el Parque, es de cantería sobre pedestal y fuste del mismo material y se colocó a principios de los años sesenta del siglo pasado.
Según la tradición y la lógica indica, hubo una Cruz en la puerta de la Villa, puerta principal de acceso a la población, en el lugar que hoy conocemos como “Plaza de la Pasaderas”. Cuando la presión demográfica exige romper las murallas que constreñían su crecimiento, el monumento fue desplazándose hacia el este de la ciudad, hasta el cruce de los caminos de Guadalupe y Campanario, según dejó escrito Jesús García Trujillo, aunque Muñoz Gallardo nos dice que se trasladó desde la Puerta de la Villa al sitio del “Pozo Viejo” a la izquierda de la carretera que nos lleva a La Coronada.
Es una Cruz sencilla, de poco ornato, con fuste de mármol blanco y fue colocada en ese lugar a principios del siglo XX con motivo de la Encíclica de León XIII que dedicaba el siglo a Cristo Rey e invitaba a levantar cruces en todas las poblaciones. La Cruz con posteriores retoques de los talleres Pineda, afamados forjadores de la Ciudad, ha llegado hasta nosotros. Debido a la remodelación de la zona como consecuencia de la construcción del Palacio de Congreso, se desmontó y sus piezas guardadas en los almacenes municipales con el fin de preservarla y poder levantar de nuevo cuando se acabe de re modelar todo el espacio y colocarla cerca del sitio originario, con el fin de no desnaturalizar su ubicación.
Nota : A fecha de 1 de noviembre de 2018, la Cruz preside de nuevo la entrada a la Ciudad, ahora a la derecha si se sale hacia Campanario, al principio del nuevo camino del cementerio.

Nota: Hace unos días me llamó D. Francisco Nieto Cortijo para decirme que el ofrecimiento que hizo D. Alfonso Garrido,  con el que mantuvo  una fuerte amistad, y que en el texto sólo lo indico como “curiosidad”,  se llevó a buen término, pero no en la “Cruz del Río”, sino que es  la cruz que hoy luce cercana a la rotanda de Castelar, la que se denomina del “Torrentero.” Es de hierro y salió de los talleres de los hermanos Pineda, de esta Ciudad.

XII Congreso de Escritores Extremeños

octubre 23, 2018

XII Congreso de Escritores Extremeños en Vva de la Serena
Durante los días 20 y 21 de octubre se han desarrollado las Jornadas del XII Congreso de Escritores Extremeños bajo el significativo lema de “Emergencias”, emergencias en el doble sentido, como algo que surge o germen, la nueva literatura o el advenimiento de nuevos escritores y aquello que hay que afrontar, los nuevos retos literarios tanto en forma de métodos como de contenido y compromiso social.
Durante las dos jornadas se han abordados temas de diversa índole, destacando la intervención de la escritora Marta Sanz en la lectura de su ensayo sobre el feminismo actual – “Nuevo lenguaje del feminismo”- y la reivindicación de la mujer. La mesa diálogo de los escritores Manuel Vilas y Gonzalo Hidalgo “Testimonio sin sujeto; la magnífica intervención de Victoria Siedleck, cuentacuentos; “Diálogos ibéricos” con Antonio Saez y Gonçalo Tavares y la mesa redonda “Actores y prescriptores” formada por Olga Ayuso, Francisco Amaya y María Vaquero. También hubo tiempo para algunas comunicaciones y la intervención de los asistentes.
Los actos se llevaron a cabo en las instalaciones del “Palacio de Congreso” de la ciudad y es de destacar el interés suscitado en todo el territorio extremeño, con 110 inscritos.
Se clausuró el XII Congreso de Escritores Extremeños sobre las 14 horas del día 21.

II
Nota de Prensa:

La AEEx está celebrando este fin de semana su XII Congreso en Villanueva
FRAN HORRILLO Domingo, 21 octubre 2018, 10:57
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Villanueva de la Serena es este fin de semana el lugar de encuentro de las letras extremeñas. En concreto, es su Palacio de Congresos el que acoge la duodécima edición del congreso de escritores que organiza cada cuatro años la Asociación de Escritores de Extremadura (AEEx).
Una asociación, por otra parte, que cumple 35 años de existencia, y en cuya junta directiva están varios escritores villanovenses, como Antonio Reseco, Diego González o Susana Martín Gijón, que han puesto su granito de arena para que el citado congreso haya recalado en Villanueva. Así lo reconoce el presidente de AEEx, Juan Ramón Santos: «Una de nuestras intenciones es diversificar y acercarnos a localidades que hasta ahora no habían sido sede de actividades organizadas por la asociación. Ha habido congresos en Badajoz, Cáceres, Trujillo, Alburquerque o Plasencia, pero nunca en Villanueva. Esa es una de las razones por la que la hacemos aquí. Otra, la buena disposición tanto de la Diputación como del Ayuntamiento de Villanueva de la Serena, que desde el principio acogieron con interés la propuesta y desde entonces nos han ofrecido una ayuda inestimable, aunque en ello han colaborado también, desde luego, los compañeros de junta directiva de aquí, especialmente Antonio Reseco, el vicepresidente, que ha llevado a cabo una labor extraordinaria sin la cual organizar este congreso habría sido sencillamente imposible».
En este encuentro literario, que se clausura hoy domingo, se están dado cita más un centenar de escritores, tanto de nuestro país como del vecino Portugal.
Un congreso en el que se está debatiendo sobre los nuevos modelos narrativos y la literatura emergente, poniendo especial atención a los nuevos lenguajes del feminismo y la poesía.
Precisamente, el congreso se presentaba bajo el paraguas de una palabra: emergencia. Un término que tiene su significado, como aclara Santos: «Este título que le hemos puesto a nuestro congreso se presta a distintas interpretaciones e, incluso, a equívocos, y somos conscientes de ello. Nuestro interés fundamental es fijarnos, sobre todo, en lo nuevo, en lo que emerge, en un contexto de fenómenos sociales, culturales y económicos que van desde la crisis económica a la posverdad, pasando por la lucha decidida, y esperamos que definitiva, por la igualdad de género y que exigen una respuesta, también, desde la literatura. Unos fenómenos que, además, nos alertan, que en unos casos nos entusiasman y en otros nos preocupan, y que hacen saltar, en todos los casos, las luces de emergencia».
Una de las actividades ‘estrella’ de la jornada de ayer sábado fue la conversación que mantuvieron Manuel Vilas y Gonzalo Hidalgo Bayal. Una presencia justificada por parte del presidente de AEEx: « No cabe duda que en el área de la prosa una de las grandes emergencias ha sido la de la llamada autoficción, género o subgénero al que pertenece la última y exitosa novela de Manuel Vilas, ‘Ordesa’. Aunque algo de eso había ya en libros como ‘España’ o ‘Aire nuestro’ y, quizá más aún, en poemarios como ‘El hundimiento’. En el caso de Gonzalo Hidalgo es más difícil hablar abiertamente de autoficción, pero en un libro suyo tan importante como ‘Campo de amapolas blancas’ hay un evidente tratamiento de la experiencia vital. Aparte de eso, más allá de la autoficción, se trata de dos autores enormemente lúcidos, con una larga y consolidada trayectoria, a los que ha sido un auténtico placer escuchar».

El busto de Muñoz Torrero lucirá en el Congreso

octubre 6, 2018

 

Ricardo García Lozano, Escultor villanovense.

A. Barrantes Lozano

Cualquiera que se acerque a Badajoz viniendo desde Portugal se encuentra con una escultura de Ricardo García Lozano. La escultura en cuestión es un monumento de bienvenida, de acogida a los visitantes procedentes del país vecino. La figura de una joven con el torso desnudo, de 5 metros de altura, con sus brazos extendidos nos indica la hermandad entre España y Portugal. Su ubicación y monumentalidad la ha convertido en un símbolo de la concordia de la capital pacense. Pero la escultura “Ciudad de Badajoz” no es más que una muestra del trabajo de este escultor villanovense.
Este verano, en concreto durante el mes de julio, en las redes sociales se nos comunicaba que el próximo día 19 de septiembre, al fin, el busto de Muñoz Torrero lucirá en el Congreso. La fecha se tuvo que posponer, al parecer por motivos de agenda de las autoridades. El acto se llevará a cabo el 8 de octubre a las seis de la tarde.

Las instituciones extremeñas: Junta, Diputaciones y Alcaldías, unido al sentir generalizado de los

” Muñoz Torrero”

que somos de esta tierra, clamaron para que uno de los principales artífices de la historia constitucional española estuviera presente en los salones del hemiciclo, donde ya lo están figuras relevantes como Argüelles, Martos, Mendizábal, Cánovas, Sagasta o Castelar; es de justicia que alguien que les precedió, que fue pieza fundamental en la redacción de la primera Constitución que abrió a España hacia la modernidad, su figura no estuviera olvidada en el templo de la palabra. Al clamor referido hubo una contestación positiva por parte de nuestros Diputados nacionales por lo que Muñoz Torrero lucirá en el Palacio de las Cortes.

“Felipe Trigo”

El escultor villanovense, Ricardo García Lozano, que suyo fue el boceo propuesto y aprobado, asegura “que para él es un «gran honor» que una obra suya pueda estar en el Congreso de los Diputados «junto a otras de grandes artistas».

Y no es para menos. Ricardo me confesaba, no hace mucho tiempo, que sus escultores preferidos eran Miguel Ángel, Rodin y sobre todos P. Serrano… después todos los demás. Ahora junto a Serrano y algún otro como Benlliure, Borrás u Ortega estará su firma bajo el busto de D. Diego Muñoz Torrero, ese extremeño, de Cabeza del Buey, eclesiástico, que desde el rectorado de Salamanca acudió a Cádiz en aquellos años del XIX donde la Patria luchaba contra el ardor imperialista de Napoleón. De brillante oratoria fue uno de los ponentes de la Constitución de 1812 junto a Agustín Argüelles cuyo busto, a este sí, se le recuerda en el Congreso.
No le ha sido fácil a Ricardo llegar, ahora se encuentra en plena madurez, como persona y como artista.
Ricardo nació en Villanueva en 1946, –
• “Mi familia es de Villanueva de la Serena, que yo sepa, desde mis tatarabuelos” – me dice- aquí

“R. García Lozano posa con un busto para el Rey”

vive, aquí ha fundado su familia, de la que habla con orgullo, de su mujer, Milagros, “una estupenda retratista”; de sus hijos: “la mayor Fedra, ha realizado algunos vitrales para particulares; la siguiente Beatriz está en Vietnam y es diseñadora de ropa femenina y Ricardo, es músico y en la actualidad es profesor de trompeta.” Total una familia en la que se respira arte.
Muy amigo de sus amigos, a los que recuerda continuamente, tanto aquellos de su infancia, con los que jugaba de niño en la “Calle Nueva”, que es como se conocía a la nominada como de “López de Ayala”, en la que sus padres tenían su residencia, como de lo actuales, que por su forma de ser, están en continuo crecimiento.
Es academicista sin haber pasado por la academia. Estudió primaria en la Escuela pública, en el aula que D. Aníbal Hernández tenía en su casa y bachillerato con D. Medardo Muñiz, quién le inculcó el vicio de la lectura, vicio del que no se cura. Comenzó peritaje mercantil, estudios que abandona por aburridos para trabajar en la gerencia de una empresa familiar.
Su vocación artística es remota, a mediados de los años 50 del siglo pasado, con la arcilla de unas obras que se realizaban en la calle, hace sus primeros modelados con creciente éxito entre sus allegados, esas cualidades innatas para el modelado no le abandonan en ningún momento, más bien se le acrecientan y apasionan: •

“Cieza de León”

“ Aunque no tengo formación académica, creo que he leído un centenar de libros sobre el tema; así como las vidas escultores y estudios sobre su obras. Y he pasado centenares de horas aprendiendo por supuesto, las técnicas básicas en cuanto al moldeo; sobre todo en las diversas fundiciones en la que llevado mis trabajos; el método de ensayo-error me ha permitido hacer unos moldes, que según me comentan los fundidores, permiten la extracción de la pieza en cera sin apenas señales y una fidelidad extrema.”

Forjado así mismo y espoleado por conocidos y entendidos le animan a volcarse dentro del intrincado y voluble mundo del arte:

• “Dado que hacia esculturas hacía años, y varias personas relacionadas con el mundo del arte, me habían alentado a que me dedicase a ello profesionalmente, decidí probar suerte y de este modo hice mi primera obra pública; el busto de Felipe Trigo.”
Para definir su ubicación en el panorama de las tendencias, prefiero, mejor, que lo haga él: .

“Quinto Cecilio Metelo”

“Soy figurativo; y aun si tener formación académica, soy bastante academicista. Prefiero expresar los sentimientos a través de la escultura, no por medio de conceptos abstractos; sino mas bien por aspecto formales concretos, tales como la postura (expresión corporal); y me gusta contraponer en las esculturas de personajes, frente a un rostro casi delimitado por planos unos ropajes arremolinados, como si toda las convulsiones del alma, se hubiesen descargado en los   pliegues de los ropajes.”

Figurativas son sus numerosas obras que jalonan por Extremadura: “D. Pedro Cieza de León” en Llerena, “El Brocense”, en Brozas; “D. Pedro Calderón de la Barca”, en Zalamea; “Homenaje a la Constitución,” “La Virgen de las Cruces,” o “El emigrante,” en D. Benito; “Francisco Vera”, en Alconchel; “El Campesino”, de la que se encuentra muy satisfecho, en Villagonzalo… Un trabajo prolijo que afortunadamente continúa.

Entre las grandes satisfacciones personales destaca la suma de una  de sus obras al Patrimonio Nacional:
• «Cuando el nuevo Rey fue coronado, me apeteció hacer un busto de Su Majestad. Lo hice porque creí que era un momento histórico», dijo. «Ese busto ha estado mucho tiempo en barro por casa y una vez que vi al alcalde le planteé la posibilidad de enviarlo a la Casa Real. Entonces, fue Miguel Ángel Gallardo el que tomó la iniciativa, envió una carta haciendo el ofrecimiento y cuál fue nuestra sorpresa que de vuelta recibimos otra carta en la que el Rey Felipe V mostraba su gratitud por el obsequio y aceptaba la escultura»,

D. José Mª Barrantes Gil. Nuevo párroco de la Iglesia de la Santa Cruz y Virgen de Guadalupe de Valdivia.

septiembre 15, 2018

D. José Mª Barrantes Gil. Nuevo párroco de la Iglesia de la Santa Cruz y Virgen de Guadalupe de Valdivia.

Este domingo 16 de septiembre, a las 11,30 horas, la comunidad católica del Barrio de la Cruz del Río recibirá a su nuevo Párroco. (Posteriormente lo hará Valdivia).
Me consta la importancia que tiene la Parroquia para su gente y la labor de cohesión que han ido ejerciendo entre la población los diversos sacerdotes que por aquella sacristía han pasado; no podemos olvidar a D Sebastián, al que se le recuerda con una Plaza, y a tantos otros que continuaron su entrega dejando recuerdo y gratitud entre los vecinos.

Dando la comunión a su padre

Al nuevo Párroco le deseo lo mejor en su nueva etapa Pastoral. Llega a un barrio populoso, dinámico, formado por familias trabajadoras, con sus ilusiones y sus proyectos. Como gente sencilla se da sin miramientos a los que se dan. Sabe acoger y agradecer. Y eso es un buen aval para el que llega.
Quizá el barrio conozca poco de su nuevo sacerdote que tienen que compartir con Valdivia, tan suya y tan villanovense como el Barrio, por eso voy a adelantar, aunque sea brevement,e algunas notas sobre él; considero que las personas deben de conocerse, porque cuando se conocen el camino se hace más ameno.
D. José María Barrantes Gil, nació en Vva de la Serena el 6-12-1969, tiene pues 48 años cumplidos. Si tuviera que descubrir su árbol genealógico, genuinamente serón, tanto paterno como materno, seguro que me perdería en algún siglo muy pretérito. Sus estudios primario lo realizó en Orellana y Santa Amalia, lugares donde el padre trabajó para una empresa villanovense.
Después de 8º de EGB, se marcha al Seminario Diocesano de S. Atón, donde estudia el Bachillerato y termina los estudios teológicos.
Se ordena sacerdote el 24 de junio de1994, en la Basílica Santa Eulalia de Mérida.
El primer destino definitivo será como Párroco de Esparragosa de Lares , compartiendo su tarea diocesana como docente en el colegio de Esparragosa y posteriormente en el Instituto Luis Chamizo de Don Benito. Después de tres años fue enviado a la Parroquia de San José en Badajoz, como Vicario Parroquial. En Badajoz es capellán en el Hospital Materno Infantil y Clideba, además de ejercer docencia en el Instituto Rodríguez Moñino de Badajoz y consiliario de la J.E.C. (Juventud Estudiante Católica).
Pasados cuatro años es destinado como párroco a las Parroquias de Villagonzalo y Valverde de Mérida y, a la vez, es profesor en el IES La Zarza, después en el IES Sáenz de Buruaga y posteriormente al IES Emérita Augusta.
Se experiencia pastoral, 24 años como sacerdote, se ha ido ampliando y enriqueciendo durante los diez últimos años, como Párroco de la Iglesia de Santa Marta, y como Arcipreste del Arciprestazgo de Almendralejo.
Además de desarrollar todas las funciones propias de Párroco, presidente parroquial de su comunidad, como es la preparación de grupos, catequesis, cofradías o cáritas parroquial y arciprestal, pronto se liga a distintos movimientos juveniles, habiendo sido consiliario de la J.E.C. ( Juventud Estudiante Católica), y actualmente lo es del “Movimiento Internacional de matrimonios cristianos” y de “La Hospitalidad Diocesana de Ntra Sra de Lourdes.”
Colabora con las asociaciones civiles en la “Lucha contra el cáncer” y “Fundame” (fundación de la atrofia muscular y espinal)
Amante de la naturaleza, le gusta adentrarse en la sierra en busca estratos y fósiles, y montar en bicicleta. Me dice: “soy afiliado al Club ciclista de Santa Marta, con los que me hubiera gustado participar más, pero mis tareas pastorales no me lo han permitido.”
Sea bien recibido.

Acto de imposición de la Medalla de Oro de la Ciudad a D. Antonio Huertas Mejias.

septiembre 13, 2018

14-09-2018
Acto de imposición de la Medalla de Oro de la Ciudad a D. Antonio Huertas Mejias.

I

Por acuerdo tomado por la Corporación Municipal, durante el Pleno celebrado el 9 de marzo pasado, se concede la Medalla de Oro de la Ciudad a D. Antonio Huertas Mejías. Presidente de MAPFRE.
El acuerdo fue tomado después del dictamen favorable de la Comisión de valoración que actúa aplicando el Reglamento de Honores y Distinciones y discutido en la Junta de Portavoces.
Los representantes municipales, tanto del Partido Socialista Obrero Español como los del Partido Popular, ambos mayoritarios en la composición del ayuntamiento, consideraron razones suficientes los méritos que recaen en el galardonado, un villanovense que ocupa la Presidencia de una de las mayores empresas de este País y que pregona su ascendencia serona allí donde está.
La representante de I U, no lo considera así, y razonó su voto negativo. Por lo que la propuesta fue aprobada con 20 votos a favor y uno en contra.
(Se puede consultar el acta de Pleno del día 9-3-2018,”Asunto decimoquinto” del orden del día)

II

El acto institucional de imposición de la Medalla se celebró en la noche del viernes 16 en una de las salas del nuevo Palacio de Congresos en presencia de todos los concejales que componen la Corporación Municipal y numeroso público compuesto de familiares y amigos.

Del desarrollo del acto da cumplida referencia el periodista Fran Horrillo, en el diario Hoy, en crónica publicada el domingo 16 de septiembre que por considerarla fidedigna la incorporo al presente diario.

Crónica

Una Medalla de Villanueva para el becario que acabó presidiendo Mapfre

 

Antonio Huertas se convierte en el séptimo villanovense en recibir la máxima distinción que concede la ciudad

FRAN HORRILLODomingo, 16 septiembre 2018, 10:19

D.Antonio Huertas con D Miguel Ángel Gallardo

Desde el viernes por la noche, Antonio Huertas Mejías engrosa la selecta nómina de villanovenses que pueden presumir de lucir sobre su cuello la Medalla de Villanueva de la Serena. Se trata de la máxima distinción que se concede en la localidad villanovense y en esta ocasión fue a parar a un hombre que se incorporó a Mapfre en 1988 como becario y en sólo 24 años logró ascender a la cima de esta multinacional, líder de seguros en España, y que preside en la actualidad.

Precisamente, un anuncio de trabajo en un periódico fue el origen de una meteórica carrera. En concreto, se buscaban ‘licenciados sin experiencia para vender seguros’. Antonio Huertas acababa de terminar la carrera de Derecho en Salamanca y aunque no tenía ni idea del tema de los seguros, le sedujo la idea de probar. Eso sí, antes tanteó a su padre, que no le puso pegas por el hecho de que el contrato que le ofrecían fuera de tan sólo tres meses y el sueldo de 60.000 pesetas al mes. «Menos te pagaban de estudiante ¿no hijo?», le respondió.

Este villanovense aceptó el reto, entrando en Mapfre a los 24 años. Una empresa que no ha abandonado en estas tres últimas décadas y en la que ha ido escalando merced a sus méritos y su valía.

«Antonio se forjó en la cultura del esfuerzo, de la renuncia y de prestarse»«Siempre tuve el sacrificio personal como guía», afirmó el homenajeado tras recoger la medalla

En el acto de entrega de la Medalla de Villanueva que se celebró en el Palacio de Congresos, Huertas estuvo arropado por sus familiares y amigos, entre ellos el periodista Pedro J. Ramírez. El vicepresidente de Mapfre, Ignacio Baeza, fue el encargado de ofrecer una semblanza sobre la trayectoria profesional del homenajeado. Su compañero y amigo recordó que su primer destino fue la oficina de Málaga. Allí llegó y vio una caja sin abrir en un rincón. Era un ordenador, que Antonio no dudó en instalar, convirtiéndose en el único de la oficina que le dio uso. De hecho, como recordó Baeza, «la tecnología siempre ha sido una apuesta de Antonio».

Aunque, sin duda, uno de los puntos de inflexión en la carrera de Huertas fue su llegada a Puerto Rico. En aquel país, el catastrófico huracán Georges, que asoló la isla en 1998, supuso una auténtica oportunidad para seguir aprendiendo: «Tuvo que gestionar miles de seguros de familias que se habían quedado sin nada y, sin duda, fue su mejor escuela», afirmó Baeza.

Tras siete años en la isla caribeña, donde ostentó altas responsabilidades, Huertas regresó a España donde mantuvo «una progresión constante basada en sus éxitos, hasta que en marzo del 2012 asumió la presidencia de Mapfre, convirtiéndose en uno de los CEO más jóvenes del Ibex 35 gracias a su personalidad marcada, a su liderazgo, a su capacidad de trabajo y a su honradez ya que, como nos recuerda y tenemos interiorizado en Mapfre, sin ética no hay negocio».

Cultura del esfuerzo

Su amigo Javier del Pueyo fue el encargado de ofrecer durante el acto una semblanza personal de Huertas. Javier quiso poner en valor la figura de los padres de Huertas, Felipe y Carmen, que le inculcaron al ahora presidente de Mapfre «la cultura del esfuerzo, del sacrificio, de la renuncia, de prestarse y dándole a entender que en casa no había más». Con esa educación y formación se forjó Antonio.

Eso sí, como reconoció Javier, a su amigo desde siempre le llamó la atención la literatura, la poesía o la historia, y no el derecho que es lo que al final acabó estudiando. De hecho, recordó varias anécdotas de la niñez, como cuando venían de la escuela y Antonio llegaba a casa recitando pasajes del Lazarillo de Tormes, que luego acabó representando. O cuando para ‘disfrazarse’ de Quevedo, utilizó una camisa blanca y el pantalón negro que llevó su padre en su boda.

Javier valora de su amigo que «siempre confió en su constancia y su capacidad de sacrificio, y se centró en sus metas y objetivos sin distraerse en nada más».

El alcalde, Miguel Ángel Gallardo, fue el encargado de entregar la medalla al homenajeado, del que quiso destacar su humildad. Además, valoró el hecho de que la ciudad que preside, Villanueva de la Serena, sea generosa «con aquellos hijos ilustres que ponen en valor a su pueblo, allá donde van, y son los mejores embajadores en el conjunto de España y el mundo». Ese es el caso de Antonio Huertas, séptimo villanovense en recibir esta distinción tras Antonio Guisado, Pedro Muñoz, Tomás Parejo, José Manuel Calderón, José Luis Pérez Chiscano y Jesús Sánchez Adalid.

Cerró el acto el propio Antonio Huertas, que en primer lugar pregonó a los presentes su orgullo de ser villanovense. Es más, dijo sentirse identificado con aquel niño que va con su abuelo a por sandías en el serón del burro, de la famosa escultura que preside las Pasaderas.

Tras recordar sus orígenes familiares y varios episodios de los «años felices» de su niñez, Huertas dejó claro que siempre tuvo el «sacrificio personal como guía». Además, se mostró tajante al asegurar que «hay que abandonar el localismo». Y no quiso dejar pasar la oportunidad para denunciar la «situación de aislamiento que presenta nuestra región, con unas comunicaciones ferroviarias del siglo XIX», al tiempo que no dudó en apuntar que «aunque tenemos un buen sistema educativo, hemos ido perdiendo calidad y, por ello, nuestra educación debería especializarse más».

 

Al amigo Fran, que nos deja y sigue haciendo camino

septiembre 1, 2018

Al amigo Fran, que nos deja y sigue haciendo caminoimage1
Antonio Barrantes Lozano
Recuerdo cuando te conocí, la verdad que poco sabía de ti. Fue una sorpresa cuando un domingo de la mano de Paco Sayago nos largaste una homilía en la ermita de la Aurora. No sé si por entonces ya habías tomado posesión de tu nuevo destino, aquí en Villanueva, en la Parroquia de la Santa Cruz, pero si no fue así estarías a punto de hacerlo. Yo que te veía, joven, barbilampiño, pensé, ya veremos a este cuando Paco le deje el mando, porque Paco suele dejar el listón alto por donde pasa. Tuviste suerte, conociste a D. Sebastián y trabajaste mano a mano con Sayago, tú mismo se lo reconoces a Fran Horrillo, nuestro amigo periodista que proclamó tu marcha en el Hoy, el domingo 8 de Julio, cuando todos ya sabíamos las decisiones del Sr. Obispo. Le decías: «Don Sebastián fue mis manos y mis pies a nivel pastoral, aconsejando, acompañándome en todo. Y Paco Sayago me enseñó una manera de trabajar en la que solamente se puede improvisar cuando lo tienes todo bien trabajado, y siempre desde la alegría. Formamos, los tres, un equipo muy bueno. Me enseñaron a querer al barrio y a la ciudad, a mirar con ojos de ternura a quien se acercara a la parroquia».
La verdad es que aprendiste, y bien es lo que has hecho en tu barrio y bueno es el recuerdo que nos dejas, aquí en Villanueva y no menos en Valdivia, pueblo por el que late con fuerza la sangre villanovense. Lo decías:
«Dejo dos parroquias distintas, de ritmos distintos, pero dos parroquias con gente buena»
Te gusta decir que eres “pailón” y eso te honra, porque amas tus raíces, porque conservas a tus amigos y eso nos reconforta, porque estamos seguros que seguirás conservando a los tuyos de aquí, porque los de aquí también estaremos orgullosos de saber que un cura de Zafra es amigo nuestro.
El camino de sacerdocio no es camino fácil, catorce años, una parte importante de tu vida, me dices que estuviste en el Seminario, San Atón de Badajoz, donde recibiste una sólida formación, “buena, muy buena y en donde me han enseñado a mirar la vida con normalidad, integrar la fe y la vida y siempre hacer revisión de vida de todo lo que nos va ocurriendo, porque así debe ser la vida del sacerdote, no alejada del mundo sino inserto en él y evangelizando desde él.”
Este es tu pensamiento y eso es lo que trasmite. Te preguntaba:
¿Qué expectativas tenías, al llegar a un pueblo que no conocías?
Tú contestación es toda una pista de lo que es tu vida, de tu forma de verla.
“Venía a dejarme enseñar, a evangelizarnos mutuamente, a trabajar por la Iglesia y al servicio del Evangelio… en definitiva, a ser feliz en una ciudad y en una parroquia que me han hecho crecer muchísimo, donde el cariño y la complicidad han sido mutua.”
Eres de los que hacen camino, pero de los que disfrutan y se enriquecen con los frutos que el camino ofrece, aunque esté lleno de sombras, de vacilaciones, pero tu solidez no te deja retroceder, siempre tienes una Luz a la que seguir, es lo que haces en tu día a día.
“ Bien es cierto que no todo es camino de rosas, y que surgen dudas que hay que solventar con paciencia, con humildad y con generosidad.”
Entraste en la Parroquia de la “Santa Cruz” el once de septiembre de 2005, trece años después te marchas, la Iglesia te necesita en otra parte. Me dices que llevas la mochila llena de agradecimiento, de amigos.
“Me salen muchos calificativos, pero creo que se resumen en uno: GRATITUD. Gratitud inmensa a una comunidad parroquial que me ha hecho crecer; que me ha hecho madurar; que ha conseguido que venza muchos miedos; que aprenda a vivir y a mirar la vida con exquisita sencillez, sin aparentar nada; que me ha hecho feliz, tremendamente feliz; que ha cuidado a mi familia como si fueran unos más de Villanueva; que me han hecho sentirme pequeño para que realmente pudiéramos valorarnos por lo que somos y no por lo que tenemos… por tantas y tantas cosas.”
Nos alegramos que esas sean tus sensaciones, pero no todo te lo llevas tú, tanto o más has dejado entre nosotros, en tu barrio, en la ciudad, tu alegría, tu saber estar, tu generosidad nos ha contagiado y eso ayuda para hacer un poquito mejor a la sociedad, para ser mejor persona. Tu siembra ha sido abundante, márchate tranquilo que no es menor la cosecha, que de alguna manera a todos nos enriquece. Villanueva entera, no sólo tu “Barrio” te lo agradece.
Tu humildad hace que manifieste sin en vagos tu agradecimiento a la Ciudad:
“Nunca olvidaré los años que he pasado en esta gran ciudad, que considero como mi ciudad.”
Desde mi humilde atalaya yo te digo que Villanueva no ha hecho otra cosa que corresponderte. Vete tranquilo amigo, sigue haciendo camino y disfruta y haz disfrutar a los que te siguen en la senda que has elegido. Con tu fe, los vientos siempre te serán favorables.

Una calle dedicada a “Antonia Tejeda”

agosto 2, 2018

Una calle dedicada a “Antonia Tejeda”
Hoy, en acto público se descube la placa de la calle dedicada a “Antonia Tejeda”, dándose así cumplimiento a lo acordado en pleno el pasado 19 de Mayo de 2017 en el Asunto séptimo punto primero. Es una forma de reconocer los méritos a una villanovense que ha dedicado su larga vida, además de a su familia, a una de sus pasiones, el mantener vivo entre nuestros jóvenes la llama del folklore, tanto local como extremeño.
Antonia es una mujer dotada de una vitalidad admirable, que aplica con un entusiasmo contagioso a todo lo que toca. Ha dedicado su vida a enseñar a los jóvenes de Villanueva, de forma desinteresada, las raíces floklóricas de nuestro pueblo. Son muchas las generaciones que han pasado por Antonia, las que han dado los primeros pasos del “Limón” hasta llegar a nuestro exportado “Candil”, tan extremeño, que ha traspasado fronteras.
Su paciencia infinita con los más pequeños contrasta con su carácter, fuerte y exigente en la perfección de los mayores, siempre con ese cariñoso imperio que la hace tan agradable y respetada. Todos, los que sentimos lo “nuestro,” algo tenemos que agradecer a mujeres como ella, por ser como es, por su dedicación y su vitalidad contagiosa, y esa placa que hoy se descubrirá es un homenaje más que merecido a su tesón y ejemplo. El “Candil,” que posteriormente  recibirá por algo será de plata.

II

El acto se celebró como estaba previsto a las 21 horas. Numeroso público, la mayoría miembros y simpatizantes de la Asociación de la Coral y el Folklore villanovense, fueron testigos del descubrimiento de la placa que acredita su nombre “Calle Antonia Tejeda Renco” 1929. Directora del grupo Cogolla.

El acto que estuvo presidido por el Presidente de los grupos regionales de Extremadura y el Alcalde de la ciudad, acompañados por varios miembros de la corporación de distinto signo político, se selló con la interpretación del fandango del Limón por miembros de la agrupación, después de unas palabras de salutación tanto por parte de D. Miguel Ángel Gallardo como de agradecimiento  por parte de  la propia homenajeada.

La calle se encuentra en las proximidades del Palacio de Congresos, en una zona de reciente  urbanización, próxima al Tenis Club.

Dos casos curiosos en la Heráldica de Villanueva

abril 9, 2018

Antonio Barrantes Lozano

Aclaro por adelantado que nunca me ha interesado la heráldica, siempre me ha parecido cosa del pasado, añoranzas  de otro tiempo y cuando por alguna circunstancia me he topado con su literatura esta me ha resultado farragosa, abigarrada y llena de barroquismos ampulosos, vacíos, que apenas me dicen nada.  Y no es que uno tenga algo contra las piedras armeras, estas como  la numismática, son vehículos de información de una parte de  la historia y como tal, hoy, hay que valorarla. Mi despegue hacia esta fuente no es debida a ninguna  animadversión o desdén, más bien se debe a mi desconocimiento o a aquella carencia intrínseca que lastimaba tanto a León Felipe y que nos legó en un bello poema: ¡Qué lástima!, “Qué lástima que yo no tenga una casa blasonada… ni el retrato del abuelo que ganara una batalla… y  venga, forzado, a cantar cosas de poca importancia”

Vaya por delante, pues, que esta actitud mía es más de debilidad que de convencimiento  y por ello pido clemencia por si se deslizara en mi comentario algún inconveniente no del gusto de algunos; es el riesgo que hay que correr cuando de opinar se trata.

A través de un amigo ha llegado a mí un cuadernillo escrito por un reconocido jurista villanovense, D. Fernando Cota y Márquez de Prado, al que  acompaña en  su autoría  D. Ramón José Maldonado. El documento es el “Catálogo de las labras heráldicas de la ciudad de Villanueva de la Serena”. Está fechado en Madrid en el año de 1958.

Para hacernos a la idea de lo que Villanueva fue, la heráldica se centra mucho en el pasado, los autores  nos  dicen que “Villanueva de la Serena tuvo una espléndida heráldica que, en el transcurso de los años, fueron dejando talladas y esculpidas  en sus nobilísimas piedras y maderas los más preclaros linajes extremeños”.

Para sustentar lo dicho  se toma la referencia de un viejo manuscrito que existió en el archivo parroquial  desaparecido en el incendio de 1936, y  que salvó parcialmente D. Juan A. Muñoz Gallardo; el legajo describe  la visita a la ciudad, en 1633, de el Prior-Visitador de Alcántara, D. Diego de Sandoval y Pacheco, en la que  dice que el pueblo lo componen  unos ochocientos vecinos, afirmando después  que existen en él cerca de cuatrocientas casas de hidalgos.

Con pena, por la desidia de propios o la violencia ajena,  como vestigios de aquellas glorias sólo llegan a catalogar a 33 blasones de los cientos que debió haber, y si lo hicieran  hoy, quizás no llegarían a la mitad; nadie ha demostrado celo en su conservación; las ruinas y las piquetas hacen el oprobio.

Como me ha impulsado la curiosidad, he salido a buscar las piedras catalogadas, muchas ya no están, otras ya no lo estaban entonces, y lo que queda, a la vista al menos, es por la voluntad de los nuevos propietarios que las mantienen en sus fachadas como mero adorno, sin tener ninguna relación sanguínea con los ancestros blasonados.

Exhaustivo resulta reproducir el documento del Sr. Cota en un artículo, pero si quiero decir algunas cosas que me han llamado la atención o al menos me han resultado curiosas.

Los blasones, como toda simbología tiene un significado y sus alegorías se deben a un orden que no por cualquier causa debe de ser cambiado y cuando una alteración surge se le   busca una justificación.  Como es el caso que tratamos a continuación.

La heráldica tiene su peculiar vocabulario que a los profanos nos resulta tedioso y por ello reproduzco la descripción que se hace de uno de los escudos   que aún se mantiene  en la fachada de la vivienda que fue de D. Antonio Morales-Arce y Dª María del Carmen Márquez de Prado, y que hoy es de propiedad municipal, donde se alberga la Biblioteca Pública. La labra está bien conservada y se puede apreciar con total nitidez.

“Escudo cuartelado. En el 1º, un árbol, acompañado de dos torres mazonadas y encadenadas al árbol y nacientes de las torres, dos águilas, de las cuales la de la diestra está coronada y superada de una cruz llana. Bordura de ocho aspas de S. Andrés; en el 2º, dos becerras pacientes, y en jefe, (en la parte superior) un creciente acompañado de siete luceros. En la bordura, el lema: “Más es de sostenerse en la honra y vencerla”; el 3º, cinco estacas en pal, y en el 4º, dos sierpes enlazadas y afrontadas, acompañadas de seis cabezas de indios. Por cimera, casco plumado mirando a la siniestra.”

Como cualquiera lo puede ir a ver, sobran las posibles aclaraciones que pudiera hacer a riesgo de confundirme.

La mayoría de las labras están rematadas por una cimera, generalmente un busto o una celada, mirando a la derecha; lo peculiar de la que se describe es que está mirando a la izquierda, al parecer gesto reservado para casos de  bastardía, que el autor, Sr. Cota y  Márquez de Prado, aquí, descarta tajantemente con estas palabras: “sabemos perfectamente que dicha casa solar fue de los Becerra-Texeiro, de cuya familia descienden los Márquez de Prado de la rama de Villanueva… Ninguna bastardía empaña este linaje, y por ello creemos que su factura fue producto, o de una desviada interpretación del escultor, o de un actuar caprichoso del mismo…”

Otra de las cosas que me llamó la atención al leer los apuntes heráldicos del Sr. Cota y Márquez de Prado es el descubrimiento que hizo, en los corrales de una casa de la calle de La Haba, de una piedra blasonada y que describe de la siguiente manera: Escudo cuartelado. En el primer cuartel, un castillo torreado y mazonado, y sumada del mismo un águila posada; en el 2º, tres barras acompañadas en los cantones diestro y siniestro de dos hojas de higuera; en el 3º, un puente sobre ondas de aguas y salientes del mismo, dos bustos humanos; y en el 4º, cinco roeles, puestos dos, dos y uno.

Nos dice que esta piedra armera debió pertenecer, en otros tiempos mejores para ella, a la casa de al lado, la que era de Dña Emilia Márquez  de Prado, viuda de D. Antonio Guisado y Pérez del Villar, antes de la reforma y quedó allí como material de derribo. Cree que perteneció a la familia Pérez de Villar.

La piedra, aunque no lucía en sitio apropiado, estuvo bien custodiada por sus propietarios, de modesta condición al decir de D. Fernando Cota, a los que agradece el interés por su descubrimiento y conservación.

Conocí el blasón al que se hace referencia en el mismo lugar que  se describe y conocí a los propietarios que, aunque humildes, tenían nombre, esto es, D. Manuel Gil y Dña Carmen Casillas y  para tranquilidad de los amantes de la heráldica quiero decir que la piedra en cuestión no ha sido  objeto de la desidia o el olvido, ni ha ido a parar a ningún vertedero, destino de otras muchas, sino que hoy luce  sobre una fachada de la calle Luzón, por haber sido recogida y restaurada por uno de los nietos de los señores citados. Y lo que digo lo afirmo, porque razones tengo para conocer el caso.

abarranteso01.wordpress.com

 

 

La fotografía de la Plaza

marzo 23, 2018

La Esquina de la Plaza
A. Barrantes Lozano

Alfareros en la Plaza

Si se pasea por la Plaza de España se puede ver como se levanta el edificio de la esquina de la calle del Marqués de Torres Cabrera. Sin ser muy entendido, se le adivina sólido, de moderna estructura y ya se apunta en él la columnata de granito que dará continuidad a los soportales de la acera del ayuntamiento, buscando dar al lugar un espacio porticado.
La contemplación de la obra me recordó la visión de una antigua fotografía que he conseguido a través de las redes sociales e incorporado a mi colección de fotografías antiguas de Villanueva. En ella se puede observar la esquina en cuestión a principios del siglo XX. No es una instantánea a propósito de la esquina, la esquina marca el fondo de la escena junto con la arcada del edificio del casino, perfectamente reconocible.
Es una suerte que haya gente que conserve y publique este tipo de fotografías, a todos nos ayudan a reconocer nuestra historia, la historia reciente, la que aún perdura en el límite de la memoria de mucha gente. Escribí en una ocasión que la fotografía tiene la magia de sostener en el tiempo la memoria de lo que fue; con ellas, a veces de repente, fluye a torrentes la nostalgia de una infancia que se ha ido.
El documento gráfico es el soporte visual de la historia que se nos escapa, de la sociedad, de uno mismo.
Me gusta contemplar las antiguas y lo hago con verdadera aplicación en aquellas que se exponen en algunos lugares públicos o son portada de algunos calendarios. Son estampas antiguas, viejas, amarillentas por el tiempo que milagrosamente respeta las tintas artesanales de la cuba del primitivo fotógrafo. Son vetustos documentos gráficos, vocaciones del pasado.
La fotografía que comentamos nos retrotrae a un pretérito que se nos hace lejano, quizá a los albores del siglo XX. En nuestra Plaza de España unos artesanos nos muestran sus productos, unas tinajas de mediano tamaño de las muy usadas en tiempos pasados para el agua, el aceite o el vino. Los vendedores miran al fotógrafo, van tocados de sombrero alto y bien abrigados, el tiempo no era muy agradable, posiblemente invierno, lo delata el gesto de frío en sus caras, la bufanda, las manos en los bolsillos y las tocas de las mujeres. La gente pulula alrededor, se adivinan otros puntos de venta. Unas señoras con sus capachos, se paran y miran. El hecho de la presencia del fotógrafo alteró el movimiento natural en estos espacios. Todos los personajes observan atentos el proceder del fotógrafo, oficio raro en la época, algo novedoso. Ignorantes quizá que hoy sus ropas, sus miradas o sus afanes nos hablen de un instante de sus vidas, de un tiempo, de su tiempo, prendidos en las sales de plata, retazos de historia, de nuestra historia.
Es un día de mercado. Mercado tradicional que se arrastra desde 1781, en tiempos de Carlos III, que a solicitud de la ciudad, faculta el establecimiento de un mercado los sábados en el que “concurren comestibles, paños, lienzos, costal, jerga, lino, calzados, granos, alfarería, y algunas ligeras tiendas con otras especies y condimentos, que proveen no solo a estos vecinos sino es también a lo de los pueblos contiguos de lo más necesario..” Así lo podemos leer en el Interrogatorio de la Real Audiencia de Cáceres de 1791 para el Partido de la Serena.
Podemos asegurar que nuestro popular “mercadillo” que es como lo conocemos ahora, tiene una antigüedad de siglos. Siendo la Plaza y alrededores de la Iglesia su inicial ubicación; esta ha ido cambiando con el tiempo, al adquirir mayores dimensiones y cubrir otras necesidades; se ha ubicado en la calle Ramón y Cajal, La Laguna, Plaza de Salamanca y hasta ahora que se instala en el moderno recinto ferial.

Si se pasea por la Plaza de España se puede ver como se levanta el edificio de la esquina de la calle del Marqués de Torres Cabrera. Sin ser muy entendido, se le adivina sólido, de moderna estructura y ya se apunta en él la columnata de granito que dará continuidad a los soportales de la acera del ayuntamiento, buscando dar al lugar un espacio porticado.

La Casa de la Esquina

La contemplación de la obra me recordó la visión de una antigua fotografía que he conseguido a través de las redes sociales e incorporado a mi colección de fotografías antiguas de Villanueva. En ella se puede observar la esquina en cuestión a principios del siglo XX. No es una instantánea a propósito de la esquina, la esquina marca el fondo de la escena junto con la arcada del edificio del casino, perfectamente reconocible.

Es una suerte que haya gente que conserve y publique este tipo de fotografías, a todos nos ayudan a reconocer nuestra historia, la historia reciente, la que aún perdura en el límite de la memoria de mucha gente. Escribí en una ocasión que la fotografía tiene la magia de sostener en el tiempo la memoria de lo que fue; con ellas, a veces de repente, fluye a torrentes la nostalgia de una infancia que se ha ido.

El documento gráfico es el soporte visual de la historia que se nos escapa, de la sociedad, de uno mismo.

Me gusta contemplar las antiguas y lo hago  con verdadera aplicación en aquellas que se exponen en algunos lugares públicos o son portada de algunos calendarios.  Son estampas antiguas, viejas, amarillentas por el tiempo que milagrosamente respeta las tintas artesanales de la cuba del primitivo fotógrafo. Son vetustos documentos gráficos, vocaciones del pasado.

La fotografía que comentamos nos retrotrae a un pretérito que se nos hace lejano, quizá a los albores del siglo XX. En nuestra Plaza de España unos artesanos nos muestran sus  productos, unas tinajas de mediano tamaño de las muy usadas en tiempos pasados para el agua, el aceite o el vino. Los vendedores miran al fotógrafo, van tocados de sombrero alto y bien abrigados, el tiempo no era muy agradable, posiblemente invierno, lo delata el gesto de frío en sus caras, la bufanda,  las manos en los bolsillos y las tocas de las mujeres. La gente pulula alrededor, se adivinan otros puntos de venta. Unas señoras con  sus capachos, se paran y miran. El hecho de la presencia del fotógrafo alteró el movimiento natural en estos espacios. Todos los personajes observan atentos el proceder del fotógrafo, oficio raro en la época, algo novedoso. Ignorantes quizá que hoy sus ropas, sus miradas o sus afanes nos hablen de un instante de sus vidas, de un tiempo, de su tiempo, prendidos en las sales de plata,  retazos de historia, de nuestra historia.

Es un  día de mercado. Mercado tradicional que se arrastra desde 1781, en tiempos de Carlos III, que a solicitud  de la ciudad, faculta el establecimiento de un mercado los sábados en el que “concurren comestibles, paños, lienzos, costal, jerga, lino, calzados, granos, alfarería, y algunas ligeras tiendas con otras especies y condimentos, que proveen no solo a estos vecinos  sino es también a lo de los pueblos contiguos de lo más necesario..” Así lo podemos leer en el Interrogatorio de la Real Audiencia de Cáceres de 1791 para el Partido de la Serena.

Podemos asegurar  que nuestro popular “mercadillo” que es como lo conocemos ahora, tiene una antigüedad de siglos. Siendo la Plaza y alrededores de la Iglesia su inicial  ubicación; esta ha ido cambiando con el tiempo, al adquirir mayores dimensiones y cubrir otras necesidades; se ha ubicado en la calle Ramón y Cajal, La Laguna, Plaza de Salamanca y hasta ahora  que se instala en el moderno recinto ferial.

Pero volvamos a la fotografía, el edificio llamado del Casino ha llegado hasta nosotros como lo vemos en la imagen, su balconada y arcada de medio punto, en cantería de granito que da a la Plaza un aire clásico y aristocrático, afortunadamente la piqueta y la especulación han pasado de largo milagrosamente . Hoy es un edificio señero y a conservar. Otra cosa es la esquina de la izquierda, que da paso a la antigua “Calleja de los Toros” o como se llama ahora, del “Marqués de Torres Cabrera.” Es una casa medianamente humilde, a dos aguas con bajo y piso alto, dos balcones dan la Plaza. En los bajos una industria anuncia  su labor. Es una imprenta –papelería. En su fachada se puede leer: “Imprenta Papelería Diestro.” “Objetos de Escritorio”; no se cuanto tiempo lo fue o pudo resistir aquel negocio, ni qué necesidades cubría por entonces o si llegó  a coincidir con otra Imprenta , la recientemente desaparecida después de más de cien años de actividad,  la regentada por la familia Parejo; sea como fuere, la imprenta “Diestro” fue testigo de la época aquí reflejada, como lo ha sido la casa que la cobijaba, manifiesto de excepción del alma de un pueblo, vigía permanente de su Plaza, Plaza que ha vuelto a ser el hálito de la ciudad, hoy moderna y transformada.

La casa, con mínimas intervenciones, ha llegado como la vemos hasta el siglo XXI. Su piso alto siguió siendo vivienda y por sus bajos pasaron distintos tipos de negocios, que muchos villanovenses todavía guardan en sus recuerdos. Ineludible nombrar la celebrada “Sombrerería” de D. Moisés Pérez de las Vacas, uno de tantos artesanos que tuvo la ciudad hasta que la industrialización los fue apartando; más tarde fue sede del recordado Bar “Los Caracoles,” un nombre de referencia en la restauración de la posguerra, como lo fue el también  desparecido Bar “España,” asimismo ubicado en la Plaza. El solar, por su ubicación desde hace años, la primera referencia es de 1914, ha sido añorado por los distintos Ayuntamiento que a la ciudad han regido. Al fin, en la Junta de Gobierno, reunida el 2 de diciembre de 2014, se anuncia el acuerdo con su último propietario, D Vicente Rodríguez Jiménez, por el que el edificio pasa a ser propiedad municipal, con el objetivo de prolongar los soportales desde la fachada del Ayuntamiento hasta la esquina de la calle “Marqués de Torres Cabrera.” Todo el proceso fue comunicado por el Sr. Alcalde al pleno llevado a cabo el 4 de diciembre.

El proyecto ha sido realizado por el arquitecto municipal D. Alfonso Navarro Muñoz y la obra fue licitada en el BOP del 20-1-2017 “a la oferta,- se hicieron 32- de mejor precio, despreciando  aquellas anormales o desproporcionadas, con un periodo de ejecución de doce meses.” Veremos.

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